Durante los días 1, 2 y 3 de Octubre se desarrolló en Popayán y el Cairo (Cajibío), departamento del Cauca, el II Congreso del Proceso de Unidad Popular del Suroccidente Colombiano (PUPSOC), bajo el lema ¡Por la vida y contra el desarraigo!

DECLARACIÓN POLÍTICA
II Congreso del Proceso de Unidad Popular del Suroccidente Colombiano

Organizaciones campesinas, indígenas, negras, estudiantiles, juveniles, sindicales, ambientales, de comunidades que luchan por la tierra, por la vivienda, por el respeto a diversidad sexual y por los Derechos Humanos, que hacemos parte del Proceso de Unidad Popular del Suroccidente Colombiano – PUPSOC – en el departamento del Cauca, con el acompañamiento de delegaciones de organizaciones de Nariño, Valle del Cauca y Putumayo, nos encontramos en Popayán y el Cairo (Cajibío) durante los días 1, 2 y 3 de octubre en nuestro II Congreso: ¡Por la vida y contra el desarraigo!

Desde nuestra coordinación que por más de 20 años se ha fortalecido al calor de la movilización y la lucha popular, iniciamos nuestro Congreso marchando hacia los Campamentos Humanitarios por vida digna en la ciudad de Popayán en respaldo a nuestros compañeros y compañeras de “Los SinTecho” que resisten y luchan por el derecho a la vivienda.

Contando con los valiosos aportes de organizaciones amigas y con la protección que nos brinda la consolidación de la guardia comunitaria y la guardia campesina y valorando que nuestra construcción se ha dado en medio de un proceso histórico de lucha y resistencia, actualizamos nuestra plataforma política y organizativa como propuesta para la sociedad, para que juntos y juntas construyamos un país del tamaño de nuestros sueños.

Así, nuestras deliberaciones han concluido que la lucha por la tierra y el derecho al territorio para alcanzar la realización de la dignidad de nuestras comunidades mantiene plena vigencia como garantía de construcción de paz con justicia social, contra la concentración de la tierra y sus productos que ha sido la forma de desarrollo casi de carácter feudal que ha predominado en esta región del país.

El reconocimiento del campesinado como grupo cultural vulnerable, sujeto diferenciado de derechos y de especial protección constitucional, es un eje fundamental de nuestra lucha y elemento imprescindible para la transformación de nuestro país. Este reconocimiento debe ir acompañado de la implementación de la Reforma Rural Integral, que incluya la protección y fomento de la economía campesina, la democratización del acceso a la tierra y el fortalecimiento de las Zonas de Reserva Campesina como desarrollo del derecho a la territorialidad y de la dimensión política y organizativa del campesinado.

En oposición a la erradicación forzada de cultivos de coca, marihuana y amapola, seguiremos impulsando la sustitución gradual y voluntaria y rechazando las aspersiones aéreas con glifosato. Nuestra apuesta es por la estructuración de una economía propia y solidaria a partir de usos distintos de estos cultivos y una solución integral y de fondo al problema de la industria de las drogas.

La lucha contra el machismo y las violencias basadas en género, que se han naturalizado en nuestra sociedad y que también se viven al interior de nuestras organizaciones, requieren del más riguroso trabajo político, social, organizativo e ideológico. Con el compromiso de eliminar dichas prácticas, nuestra determinación es la de contribuir en la transformación social y cultural hacia la derrota del sistema patriarcal, la verdadera inclusión de la mujer y la erradicación de todas las formas de violencia.

Hemos construido y seguiremos construyendo el PUPSOC reconociendo la diversidad étnica, cultural y sexual, reconociendo que nuestra lucha es también por construir marcos jurídicos y de política pública más incluyentes y capaces de responder a las necesidades de las personas, las comunidades y las organizaciones en los ámbitos rurales y urbanos.

En el marco de las deliberaciones de este II Congreso evidenciamos que las relaciones de trabajo en nuestra región están atrasadas, la pequeña producción permanece sin protección estatal. El pago a destajo y los contratos sin la garantía de derechos para las y los trabajadores representan formas comunes que facilitan condiciones de explotación de mano de obra calificada y no calificada, que es mayoritariamente juvenil.

Nuestra apuesta por el derecho a la salud incluye la posibilidad de generar mecanismos que permitan el rescate de la cultura en cada territorio, fortaleciendo los saberes propios como prácticas en salud a partir de las diversas formas de atender los procesos en salud y enfermedad. De igual manera continuaremos exigiendo la garantía a los derechos humanos, a un ambiente sano, a la educación pública y de calidad, al trabajo digno, al deporte y la recreación integral.

La paz del pueblo colombiano requiere la implementación integral de los acuerdos de paz, los acuerdos con pueblos y comunidades derivados de los diferentes procesos de movilización y el fortalecimiento de los procesos y la unidad de la resistencia social y popular para poder ser alternativa de poder. En este sentido, avanzaremos en la unidad popular para llegar a través de la participación política electoral a los gobiernos y corporaciones públicas del Estado Colombiano.

Sabemos que la lucha organizada es el único camino que conduce a la transformación social, política, económica y cultural que requiere nuestro país. Ese es el sendero que venimos transitando desde hace más de dos décadas y es esa la apuesta que una vez más ratificamos.

¡Por la vida y contra el desarraigo: Unidad, organización, movilización y lucha popular!

Cajibío, Cauca, 3 de octubre de 2021

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