¡Venezuela se respeta!

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Para poder mantenerse en pie, el sistema capitalista necesita producir guerras, causando despojo, miseria y muerte en los pueblos del mundo. Guerras impuestas por el imperialismo para disputar la distribución del mercado global y consolidar la hegemonía de los Estados Unidos. Espectáculo de muerte que hemos presenciado durante el siglo XXI, siendo testigos de las guerras en Irak, Afganistán, Libia y Siria -por nombrar los casos más reconocidos-; que han dejado millones de personas asesinadas y desplazadas, países devastados y en la miseria. Guerras celebradas por las grandes empresas de comunicación, encargadas de vender la careta “humanista y democrática” de estas intervenciones militares, políticas y económicas, que lo único que han pretendido es la apropiación de los recursos naturales y energéticos que tanto necesitan los Estados Unidos y sus aliados europeos.

En el caso de Venezuela, los Estados Unidos vuelven a usar el mismo discurso de “defender los derechos humanos y la democracia” para disfrazar lo que en realidad les impulsa a desatar la guerra. Primero, pretenden apoderarse de la mayor reserva petrolera del mundo (y de paso, de una parte del Amazonas); segundo, reactivar la industria bélica, que para el caso de América Latina, parece tender a la baja con el proceso de paz en Colombia; y tercero, eliminar una alternativa revolucionaria que se ha atrevido a reivindicar la integración y libertad de nuestros pueblos rescatando el pensamiento bolivariano y el socialismo.

Para el imperialismo norteamericano la destrucción del proceso revolucionario de Venezuela es una tarea trazada a corto y mediano plazo, en la que se han hecho partícipes George Bush, Barack Obama, y que ahora pretende capitalizar Donald Trump. Hacer la guerra para mover los negocios es un principio de la economía imperialista, que sabe interpretar muy bien el magnate norteamericano.

Las declaraciones de Trump, a través de las cuales manifiesta que “no descartan una intervención militar en Venezuela”, han sido recibidas con agrado por Eric Pahon en el Pentágono. Sin embargo los pueblos del mundo, y hasta gobiernos que por otros medios han atacado la Revolución Bolivariana, como es el caso de Colombia, México y Perú, rechazan las amenazas belicistas.

Venezuela es el vivo ejemplo de la historia que ha tenido que padecer Nuestra América; si en los tiempos de la colonia intentaron exterminarnos para apoderarse del oro y la plata; en la actualidad pretenden hacer lo mismo para adueñarse del petróleo y los recursos naturales.

Para nadie es un secreto que una agresión militar a Venezuela puede tener respuesta multilateral; por lo menos eso dan a entender las declaraciones de gobiernos como Irán, China y Rusia. Un enfrentamiento de tal magnitud necesariamente tendría impactos en los países vecinos, en toda la región latinoamericana, y dependiendo las proporciones de la guerra, consecuencias incalculables para la humanidad. Cuando el aprendiz de mago desata fuerzas incontrolables, cualquier cosa puede suceder, incluso, que él mismo termine envuelto en un hechizo fatal con resultados irreversibles.

En momentos donde nuestro país pretende salir de la larga noche en la que nos sumió la guerra por más de 53 años, y avanzar hacia la construcción de una sociedad en paz, democrática y justa; no podemos hacer eco al llamado guerrerista, que pretende una vez más, manchar la tierra de la Patria Grande con la sangre de un pueblo heroico, que estremeció al mundo con el torrente de dignidad y valentía que nos recordó que Bolívar tiene todavía qué hacer en el continente y que la integración de nuestros pueblos es inexorable decreto del destino.

Desde el Movimiento Político y Social Marcha Patriótica, rechazamos las amenazas del imperialismo y cualquier forma de intervención extranjera en Nuestra América.  Llamamos al pueblo colombiano, latinoamericano y caribeño, a defender la paz de la región, a rodear a Venezuela y hacerle entender a Donald Trump y sus aliados, que no permitiremos que toquen a nuestra hermana Venezuela, que la guerra no tendrá cabida en América Latina y el Caribe, porque somos una región de Paz, porque el pueblo latinoamericano y caribeño es un pueblo digno, que aprendió de Bolívar, Fidel y Chávez que no podrán derrotarnos si permanecemos unidos. 

¡Venezuela NO está Sola!

¡Venezuela se Respeta!

¡Trump, saca tus manos de Venezuela!

 

MOVIMIENTO POLÍTICO Y SOCIAL MARCHA PATRIÓTICA

 

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