Soberanía o injerencia: Trump insiste en agredir a Venezuela

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El Movimiento Político y Social Marcha Patriótica, hace suyo el principio de autodeterminación de los pueblos contemplado por las naciones del mundo y por el movimiento de países no alineados, para decir que defendemos la soberanía del poder popular y democrático que gobierna a la hermana República Bolivariana de Venezuela. Los EEUU y sus aliados empresariales-mediáticos, están empeñados en derrocar un gobierno elegido de forma legítima y democrática. Reafirmamos que en Venezuela no hay una dictadura, todo lo contrario, hay un gobierno constitucional que ganó las elecciones en 2013 y que pretende ser destituido por la ultraderecha venezolana y latinoamericana, como continuación de la ofensiva conservadora iniciada con el golpe de Estado perpetrado en contra del presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya. 

Pretenden imponer al pueblo venezolano, la vieja doctrina Monroe de “América para los americanos” como continuación del tenebroso horizonte estratégico del poder político y económico de los Estados Unidos, que intenta someter a los demás países de la región a sus intereses egoístas y destructores, apoyado por sectores elitistas privilegiados que invitan a la intervención, como verdaderos apátridas. 

No es un secreto que la Revolución Bolivariana, desde su inicio fue considerada por el imperialismo como un objetivo de alto valor, al cual tendrían que eliminar sin escatimar en medidas políticas, económica y hasta militares; sin embargo, los diferentes gobiernos norteamericanos se encontraron con la valerosa respuesta del pueblo venezolano, orientado por el Comandante Chávez y actualmente por el presidente legítimamente elegido Nicolás Maduro.

A pesar de las agresiones permanentes de sectores oligárquicos y de fuerzas internacionales, el gobierno venezolano ha logrado defender el proyecto revolucionario, que cuenta con el respaldo de las mayorías de la clase trabajadora y sectores subalternos, decididos a defender sus derechos y soberanía tanto en las urnas como en las calles. Han sorteado la guerra económica más brutal que prepararon desde el pentágono para derrocar al presidente chileno Salvador Allende. 

Ante las medidas agresoras de la oposición y el imperialismo, que han pretendido desestabilizar no sólo al gobierno, sino a todo el pueblo venezolano que vio crecer sus oportunidades con el proceso revolucionario; el presidente Nicolás Maduro, en uso de sus atribuciones legales y del mandato popular, convocó una Asamblea Nacional Constituyente que brinde alternativas de solución al contexto de caos y violencia deseado por sectores contrarrevolucionarios.

Desde el 16 de julio el pueblo de Venezuela asiste a los puestos y mesas para familiarizarse con el nuevo sistema de votación, y para calentar motores. Aunque ocultada por la prensa hegemónica, desde las primeras horas del pasado domingo la asistencia del pueblo a las urnas fue masiva, lo que indica una gran victoria para la Revolución Bolivariana en la elección de los 400 dignatarios/as a la Asamblea Nacional Constituyente convocada para el domingo 30 de julio.

La consolidación del camino transformador y soberano trazado por el presidente Chávez, estimula el odio del presidente de los Estados Unidos Donald Trump, quien advierte en tono amenazante que si el gobierno de Venezuela lleva a cabo la Asamblea Nacional Constituyente, tomará “rápidas y fuertes medidas económicas”. A pesar de fracasos anteriores, como el sufrido por el imperialismo frente a la Revolución Cubana, Estados Unidos insiste en el bloqueo económico, como un arma para doblegar la voluntad emancipatoria de todo un pueblo, en esta ocasión, del pueblo venezolano. No lo lograron con Cuba, y ciertamente no lo van a lograr con Venezuela.

La injerencia imperialista, matizada en epítetos y sofismas pseudodemocráticos, nuevamente ataca la soberanía, la autodeterminación y la independencia de un pueblo; pero como lo ha expresado el gobierno revolucionario: la Asamblea Nacional Constituyente “es un acto de soberanía política de la República; nada ni nadie podrá detenerla; ¡la Constituyente va!”.

Los pueblos de América Latina y del mundo deben respaldar la decisión soberana e independiente del pueblo Venezolano, rechazando cualquier tipo de amenaza e injerencia del imperialismo norteamericano. Ni la guerra sicológica, ni las presiones inmorales de países poderosos, harán doblegar a un pueblo que vio resarcidos sus derechos negados durante décadas, por aquellos que hoy se muestran como “el cambio”. 

Ante los intentos de imponer la decimonónica y aberrante “doctrina Monroe” se debe levantar el legado independentista y rebelde del Libertador Simón Bolívar, para quien la libertad y la unión Latinoamericana siempre fueron sus guías de acción y el anhelo para el futuro de todos nuestros pueblos. 

 

¡Por la segunda y definitiva independencia de nuestra América¡

 

EQUIPO DE RELACIONES INTERNACIONALES

MOVIMIENTO POLÍTICO Y SOCIAL MARCHA PATRIÓTICA

 

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