La Marcha Patriótica es un movimiento político y social que se concibe como el lugar de encuentro de múltiples procesos de organización, resistencia y lucha de las gentes del común y de diversos sectores sociales y populares que han decidido hacer suyo el ejercicio de la política con el propósito de materializar las transformaciones requeridas en la sociedad y la economía para avanzar en forma decidida hacia el logro de la segunda y definitiva independencia.

La Marcha Patriótica se fundamenta en una concepción de la política que supera entendimientos que reducen su ejercicio a los espacios exclusivamente institucionales o a las formas de organización brindadas por el Estado y el sistema político. Sin desconocerlos, ni desconocer tampoco la función que pueden desempeñar en la construcción democrática y transformadora de la sociedad, la Marcha Patriótica se asume como un movimiento que contribuye a interpretar y a hacer parte de los acumulados y de las nuevas dinámicas de la acción colectiva en nuestro país, la cual viene mostrando la disposición y el deseo creciente por un ejercicio de la política estrechamente ligado a la multiplicidad y la dinámica de los conflictos sociales y de clase generados por la formación socioeconómica capitalista imperante en el país.
La Marcha Patriótica es una expresión organizada del movimiento real de las resistencias y de luchas de las gentes del común y de los sectores sociales y populares que cotidianamente en todos los rincones del país, en forma heroica y pese a las adversidades, actúan por una patria grande, digna y soberana.

La Marcha Patriótica concibe su quehacer cotidiano en la cooperación y solidaridad con todas las fuerzas políticas y sociales comprometidas con las transformaciones democráticas políticas, económicas y culturales que requiere la sociedad, y busca contribuir a la más amplia unidad del pueblo colombiano en desarrollo de ese propósito.

La Marcha Patriótica manifiesta su vocación de poder y señala la necesidad de producir un cambio político conducente a superar la dominación imperialista y la hegemonía impuesta por las clases dominantes durante cerca de dos siglos de vida republicana. La Marcha aspira a construir un nuevo bloque histórico en el poder, entendido como el proceso de formación de un consenso de unificación histórica de las clases subalternas, oprimidas y explotadas, así como de todos aquellos sectores económicos, políticos y sociales interesados en las transformaciones estructurales tendientes a la organización democrática de la sociedad y la economía. Dicho consenso no descansa sobre una simple táctica de alianzas.
El nuevo bloque histórico en el poder será igualmente expresivo de todas las experiencias de construcción de poder desde abajo, tanto como de la confluencia unitaria con todos los demás procesos políticos y organizativos que compartan los propósitos de esta plataforma, o que manifiesten su voluntad y disposición de discutirlos o de formular nuevos en forma colectiva con miras a lograr la unidad del pueblo colombiano, no sólo basada en intereses económicos y políticos sino justificada teórica, ideológica y culturalmente. La construcción de un nuevo bloque histórico en el poder deberá conducir a la redefinición del modo de producción y de vida, a la transformación estructural del Estado, de la economía y de la cultura, es decir, a una sociedad alternativa al capitalismo.

La Marcha Patriótica propone al pueblo y a la sociedad colombiana en su conjunto la siguiente plataforma que guiará su accionar político, y será enriquecida y desarrollada en los Cabildos Abiertos:

1. Solución política del conflicto social y armado y paz con justicia social.
2. Democratización de la sociedad, del Estado y del modelo económico.
3. Modo alternativo de vida y de producción y nuevas formas de poder y economía.
4. Garantía efectiva y materialización de los derechos humanos por parte del Estado.
5. Dignificación del empleo y humanización del trabajo.
6. Reparación integral a las víctimas de la guerra y del ejercicio estructural de la violencia.
7. Reapropiación social del territorio para las necesidades de las gentes del común.
8. Reforma agraria integral para la paz y la autonomía y soberanía alimentarias.
9. Reforma urbana integral y democratización de la ciudad.
?10. Cultura para la solidaridad y la transformación del orden social.
11. Restablecimiento de la soberanía nacional y autodeterminación.
12. Nuevo orden mundial, internacionalismo e integración de Nuestra América.
13. Continuidad de las luchas por la dignidad, la emancipación y la liberación.

1. Solución política del conflicto social y armado y paz con justicia social

La Marcha Patriótica propugna por la solución política del conflicto social y armado, entendida como un proceso tendiente a superar las causas y factores económicos, políticos y sociales que explican su existencia y generan que  se prolongue en forma indefinida. En consecuencia, deja atrás entendimientos que lo reducen exclusivamente a una contienda militar y limitan, por tanto, las posibilidades de su solución bien sea a una salida militar, tal y como lo pretenden sectores estatales, militaristas y de ultraderecha, o a un simple acuerdo entre las partes directamente comprometidas en tal contienda.
La continuación innecesaria de la guerra, además de producir el sufrimiento de la población, beneficia solamente a aquellos sectores de la sociedad que históricamente se han beneficiado de ella para mantener un régimen antidemocrático y excluyente y de privilegios económicos a su favor.

La Marcha considera que la solución política, con la más amplia y activa participación popular y de todos los estamentos interesados de la sociedad colombiana y de la comunidad internacional, se constituye en un imperativo ético y político para avanzar en la construcción de la paz justa, democrática con soberanía popular y justicia social.

Asimismo hace suyas las voces por una regulación de la guerra que contemple las particularidades y especificidades de su desenvolvimiento en el país, e incluya la situación de los prisioneros, en general, y de los prisioneros políticos y de conciencia, en particular.

La Marcha propugna por la superación tanto del intervencionismo militar extranjero, con el que se ha pretendido apuntalar intereses imperialistas en Colombia y en la región, como de la creciente militarización de la vida política, económica, social y cultural. Igualmente de las formas de dominio y control que de ellos se derivan.
De manera particular, la Marcha manifiesta su compromiso por dar continuidad a múltiples esfuerzos sociales y populares de comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes y de amplios sectores de la sociedad conducentes a la realización de constituyentes regionales y locales y de una Asamblea nacional de constituyentes regionales y locales por la solución política y la paz. La Marcha convoca igualmente a juntar las diferentes iniciativas políticas y sociales existentes en esa dirección.

 

2. Democratización de la sociedad, del Estado y del modelo económico

La Marcha propugna por una transformación estructural de la sociedad y del Estado tendiente a su organización democrática real, directa, comunitaria y autogestionaria, de manera que supere en forma definitiva su carácter autoritario y antidemocrático, sus actuales configuraciones criminales y mafiosas, así como el agenciamiento reiterado de intereses imperialistas y transnacionales, y de grandes poderes financieros y terratenientes locales, impuestos desde el ejecutivo y el legislativo para favorecer las desmedidas ambiciones de las corporaciones financieras, mineras y de hidrocarburos del capital transnacional, al igual que de un puñado de latifundistas, terratenientes y banqueros nacionales ligados a éste; haciendo del Gobierno nacional un gobierno de esas minorías privilegiadas.

La organización democrática comprende la totalidad de las relaciones sociales, incluidas las relaciones de género; de igual manera, el régimen político, el sistema político y de partidos, todos los poderes públicos, las fuerza militares y de policía, e, igualmente, todas las instituciones e instancias del aparato estatal comprometidas con el diseño y la ejecución de las políticas, en especial, de la planeación, la presupuestación y de la banca central. Éstas, además de ser expresivas de los intereses de las gentes del común, deben estar concebidas para resolver sus principales necesidades y desplegar sus potencialidades en los diferentes ámbitos de la vida social, con la más amplia participación directa y una entera capacidad de decisión.

La Marcha busca la superación estructural del predominante modelo neoliberal en todas sus dimensiones, políticas, económicas, sociales y culturales, así como de la política económica que le sirve de sustento, en particular, en su forma económica actual de mercantilización extensa y profunda de toda la vida social, de creciente endeudamiento estatal y privado, de explotación intensiva y depredadora de las fuentes y de los elementos naturales, energéticos, minerales y de biodiversidad; es decir, de una economía extractiva y de especulación financiera que debilita la actividad productiva y se acompaña de una terciarización precaria, al tiempo que deteriora las condiciones de vida y de trabajo de la clase trabajadora y de las gentes del común para favorecer a un puñado de corporaciones transnacionales y de grupos económicos locales.

Todo ello, bajo el predominio y el imperio del capital financiero y de una política económica estatal de protecciones e incentivos extremos y de gabelas al gran capital, que castigan la pequeña y la mediana producción, acentúan la histórica relación de dependencia frente a los poderes imperialistas y transnacionales y menoscaban la soberanía nacional. La Marcha rechaza los tratados de libre comercio por considerar que profundizan el modelo neoliberal imperante y destruyen la economía y el trabajo nacional.

La Marcha aboga por la superación del creciente sometimiento de las economías de los hogares, de las actividades productivas y de la propia actividad estatal a través del endeudamiento a la hegemonía especulativa del capital financiero transnacional y local. La Marcha propone el fortalecimiento de la actividad productiva, industrial y agraria, considerando de manera especial la pequeña y mediana producción y las diversas formas de economía popular, con miras a propiciar nuevas condiciones para garantizar la autonomía y la soberanía económicas y la atención de las necesidades y potencialidades de las mayorías sociales y populares. La Marcha promoverá el desacople de la economía y la sociedad frente a las economías del capitalismo central y promoverá la integración regional de Nuestra América.

 

3. Modo alternativo de vida de producción y nuevas formas de poder y economía

La Marcha tiene el firme propósito de luchar por la superación de la organización capitalista del modo de vida y producción, en especial de las actuales formas neoliberales que, basadas en la especulación financiera, la precarización del trabajo, la privatización, el despojo y la depredación de la naturaleza, han concentrado y centralizado de manera extrema la propiedad y la riqueza social para el usufructo y exclusivo beneficio de unos pocos pero poderosos grupos económicos.

La Marcha busca la reapropiación social de la propiedad y riqueza privatizadas, expresada principalmente en la gran propiedad transnacional, los grandes grupos económicos, el sector financiero y en bienes públicos y comunes, con el propósito de transformar estructuralmente las condiciones sociales de producción y de distribución. En ese sentido, la reapropiación social para el usufructo colectivo de la educación, la salud, la cultura, la recreación, el deporte, la propiedad intelectual, las fuentes y los elementos naturales y de biodiversidad, el agua, el medio ambiente, los espacios urbano y rural, la banca, el transporte y las comunicaciones, y otros sectores estratégicos, entre otros sectores estratégicos, constituye referente fundamental de la política que promoverá la Marcha.

La Marcha propugna por un relacionamiento no destructor ni depredador con la naturaleza; asume que ésta debe ser concebida como fuente de vida antes que de explotación de recursos, y considera que las relaciones a construir deben basarse en el reconocimiento de su finitud y del necesario restablecimiento de sus condiciones de reproducción. Las transformaciones sociales que impulsa la Marcha son al mismo tiempo transformaciones socioambientales, encauzadas precisamente a la redefinición colectiva del modo de producción y de vida y a garantizar el buen vivir de las gentes del común.

Tal redefinición se encuentra en la crítica de la concepción de desarrollo impuesta por el capitalismo, del consumismo y de la producción del desperdicio; por tanto, en la erradicación de las condiciones de mercantilización extrema y de degradación del trabajo imperantes en la sociedad.
En la búsqueda de ese propósito, la Marcha apoya y promueve todas las formas de organización autónoma y autogestionaria de la política, del poder y de la economía producidas por las gentes del común, sea a través de cabildos abiertos, procesos constituyentes locales, congresos, o juntas y asambleas populares, entre otras, o de economías alternativas y de resistencia que se orienten por referentes distintos al de las economías de lucro. De manera particular, la Marcha acompanña formas de organización y cooperación colectiva de la vida y de la economía de las comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes, raizales y palenqueras, así como de pobladores urbanos. En todas ellas aprecia posibilidades para la construcción alternativa de la política, el poder y la economía.

 

4. Garantía y materialización de los derechos humanos por parte del Estado


La transformación estructural de la sociedad, del Estado y del modelo económico neoliberal predominante se constituye en el fundamento del establecimiento de un orden material alternativo del poder y del derecho, basado en la garantía efectiva de los derechos políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales desde una concepción de integralidad, universalidad e indivisibilidad de los derechos, con un enfoque de género, diferencial, intercultural y pluriétnico.

Considerando la profunda desigualdad y los elevados niveles de pobreza, la Marcha reivindica de manera especial los derechos que comprometen las condiciones materiales de vida y de existencia de la población, tales como los derechos al trabajo, la educación, la salud, la seguridad social, la vivienda, la cultura, la recreación y el deporte, entre otros; propugna por su desmercantilización y demanda la plena responsabilidad del Estado sobre principios de universalidad, gratuidad y debida atención, acompañada de la correspondiente disposición de recursos, lo cual supone una modificación sustancial de la estructura actual del presupuesto público. La Marcha asume la defensa de los servicios públicos domiciliarios como parte de los derechos humanos de la población.

La Marcha declara su compromiso con los derechos de las mujeres, incluidos sus derechos sexuales y reproductivos, de los niños y los jóvenes, de los adultos mayores, de los pensionados, de los discapacitados, de las comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes, raizales y palenqueras, tanto como de la comunidad LGBTI.
La Marcha hace suya toda producción de derecho tendiente al mejoramiento del modo de vida y de producción y al relacionamiento no depredador con la naturaleza, como es el caso de los derechos colectivos emergentes al agua, a los servicios públicos, al territorio y a la identidad genética, o de los derechos de la tierra y de la naturaleza, entre otros.

 

5. Dignificación del empleo y humanización del trabajo

La Marcha busca una transformación estructural de las condiciones de trabajo y de ingreso de la clase trabajadora y, en general, de las gentes del común, en los centros urbanos y en las zonas rurales, con miras a su dignificación y humanización. En ese sentido, aboga por la erradicación definitiva de todas las formas contractuales, laborales, civiles y comerciales que contribuyen a su precarización y sobreexplotación, y propician la informalidad. La superación de la informalidad merecerá la mayor atención dentro de la política de trabajo y empleo. La erradicación de las prácticas de desestímulo y persecución a la organización sindical, incluido el asesinato de dirigentes y activistas, también es un referente de la política del movimiento.
La Marcha aboga por el establecimiento de un régimen de derechos laborales individuales y colectivos que garantice y materialice el trabajo digno y el buen vivir de la clase trabajadora y, en general, de la población. La Marcha declara su compromiso de contribuir a los procesos de organizacio?n y politización de la clase trabajadora y a la más amplia unidad de sus organizaciones.

El trabajo digno debe garantizar las condiciones para el disfrute de los sistemas de aseguramiento social integral, así como el acceso permanente al conocimiento científico y técnico, a las nuevas tecnologías de la información y de las comunicaciones, y a los saberes ancestrales y populares Igualmente, supone la organización y disposición del sistema educativo, de formación y de capacitación para superar la dependencia científica y tecnológica y propiciar usos del conocimiento tendientes a la transformación del modo de vida y de producción. La Marcha manifiesta su compromiso con políticas educativas y de ciencia y tecnología encaminadas a esos propósitos.

La Marcha impulsará políticas de Estado tendientes a revertir la redistribución regresiva del ingreso impuesta por el neoliberalismo y a superar las condiciones estructurales que generan la desigualdad social y producen la pobreza, el hambre y la miseria. En ese sentido, considera indispensable una política de tributación directa progresiva y equitativa, basada en el principio de que quienes más rentas y patrimonio tienen, más impuestos deben pagar, con la finalidad de financiar las obligaciones sociales del Estado, incluido el trabajo, el ingreso y el aseguramiento social dignos.

 

6. Reparación integral a las víctimas de la guerra y del ejercicio estructural de la violencia

La Marcha hace suyas las exigencias y reivindicaciones de las víctimas de la guerra y del ejercicio estructural de la violencia, ocasionadas por el accionar de la máquina de extermino y terror conformada por fuerzas del Estado, grupos narcopamilitares y sectores del empresariado local y transnacional para desatar el ciclo de violencia de las últimas décadas, producir el desplazamiento forzado y la expropiación masiva de tierras y propiedades más grande de nuestra historia reciente, eliminar formas de resistencia y oposición social y política y apuntalar, de esa manera, el modelo neoliberal y la llamada confianza inversionista.

La Marcha acoge los requerimientos por la verdad, la justicia, la reparación integral, las garantías de no repetición y la reconstrucción de la memoria histórica; exige el pleno esclarecimiento de los crímenes de Estado. Igualmente, asume como suyas las demandas de la población expropiada y desplazada forzosamente por la restitución de sus tierras y demás propiedades, la indemnización por el no usufructo y el establecimiento, derivado del retorno, de condiciones dignas de vida, trabajo y existencia. En ese sentido, la Marcha señala la plena responsabilidad del Estado en la materialización de esas demandas, así como en la correspondiente disposición de recursos públicos para hacerlas efectivas. Asimismo, llama la atención sobre el desarrollo de marcos normativos que pretenden legalizar el despojo, reducir la reparación integral a la restitución y decretar formalmente el fin de un ciclo de violencia que no ha concluido y, merced al modelo económico y el régimen político imperantes, mantiene intactas las estructuras de expropiación y despojo.
De manera específica, la Marcha reivindica el derecho de las víctimas al reconocimiento y la reconstrucción popular de su memoria histórica, así como al restablecimiento de su dignidad.

 

7. Reapropiación social del territorio para atender las necesidades del común

La Marcha declara la defensa de la tierra y del territorio como una prioridad y advierte que en su reapropiación social se encuentran fundamentos del mayor significado para avanzar hacia la transformación colectiva del modo de vida y de producción.
La Marcha hace suya las causas de las fuerzas políticas y sociales y de los movimientos socioterritoriales que enfrentan y se propongan enfrentar la decisión política de las clases dominantes de estimular un neodesarrollismo neoliberal basado en la reprimarización empobrecedora de la economía. Dicha reprimarización, al estar inmersa en los procesos de financiarización especulativa transnacional, somete la economía a una creciente dependencia de las dinámicas mundiales de la acumulación capitalista; conlleva la explotación masiva e intensiva de los recursos naturales, especialmente mineros y de hidrocarburos, el despliegue de megaproyectos infraestructurales y de generación de energía hídrica, la producción de agrocombustibles y la explotación forestal masiva. Todo ello, acompañado de múltiples conflictividades sociales, del desplazamiento forzado de grupos poblaciones y de impactos socioambientales incalculables que comprometen la vida de las generaciones actuales y futuras.


La Marcha propone una construcción democrática del territorio que posibilite un ordenamiento social y productivo en función de las necesidades y del buen vivir de las gentes del común, que supere la discriminación y la segregación territorial, privilegie relacionamientos no depredadores con la naturaleza, defienda el patrimonio ambiental, garantice la articulación de las poblaciones y de las economías rurales y urbanas, incluyendo las regiones transfronterizas, con fundamento en un principio de justicia territorial, y promueva la autonomía y la soberanía económicas.

La construcción democrática del territorio implica la reapropiación social de las fuentes de agua y, en general, de los recursos naturales, incluida la revisión de los marcos jurídicos institucionales favorables al gran capital transnacional. En desarrollo de este propósito, la lucha contra la gran minería a cielo abierto merece la mayor atención. Por otra parte, el acompañamiento estatal a la pequeña y mediana minería y la minería artesanal, así como la consideración de alternativas frente a los cultivos proscritos, formuladas por las propias comunidades, hacen parte de las preocupaciones de la Marcha.
La Marcha asume como suya la defensa de los territorios y de los planes de vida de las comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes, raizales y palenqueras y apoya irrestrictamente los procesos de zonas de reserva campesina (ZRC), los resguardos indígenas y los territorios colectivos para las comunidades afrodecendientes, y demás formas existentes, y respalda toda iniciativa hacia una producción colectiva, democrática, autónoma y autogestionaria del territorio.

 

8. Reforma agraria integral para la paz y la autonomía y soberanía alimentarias

La Marcha reafirma la aspiración histórica del campesinado colombiano por una reforma agraria integral para la paz tendiente a superar la poli?tica del Estado frente al campo, la cual ha se ha constituido en factor generador de la violencia, de una mayor concentración latifundista y terrateniente de la propiedad sobre la tierra, estimulado los agronegocios y los llamados cultivos promisorios, castigado con severidad la economía campesina, deteriorado drásticamente la producción de alimentos, empobrecido el campo y la ciudad, y generado condiciones para la especulación financiera y la compra masiva de tierras por grandes grupos económicos e inversionistas transnacionales, gracias a la activación de diversos dispositivos del mercado de tierras. Con la entrada en vigencia de tratados de libre comercio dicha política se acentúa.

Además de una real y efectiva restitución de tierras a los campesinos, indígenas y afrodescendientes expropiados y desplazados forzosa y masivamente, incluida la reparación integral, la Marcha aboga por una reforma agraria integral basada en la transformación de las relaciones de propiedad, la redefinición tecnológica del modo de producción y el correspondiente ordenamiento territorial. La Marcha propugna, por tanto, por la democratización de la propiedad, en particular de la gran propiedad sobre tierras ociosas e improductivas o inadecuadamente explotadas, la protección y el estímulo a la economía campesina, a la pequeña y mediana producción y a las diversas formas comunales o asociativas, campesinas, indígenas o afrodescendientes.

La Marcha propiciará una política estatal comprometida con la generación de condiciones para la producción, la comercialización y el financiamiento de la producción de alimentos, el estímulo a la producción orgánica, contra el uso de transgénicos y por la defensa de las semillas criollas, entre otros. Todo ello con el firme propósito de garantizar la autonomía, la soberanía y el abastecimiento alimentarios, así como el mejoramiento de las condiciones de vida de la población rural. Especial atención merece la promoción de la producción campesina organizada, el estímulo a la comercialización directa y su encadenamiento con economías populares urbanas con miras a fortalecer circuitos económicos alternativos y de resistencia.

La Marcha acompaña al movimiento de los procesos de Zonas de Reserva Campesina en cuanto éste representa y sintetiza aspiraciones históricas del campesinado en sus luchas por la tierra, la organización democrática comunitaria del modo de producción y de vida con fundamento en los valores de la solidaridad y la cooperación, la defensa de la producción campesina, en especial de la producción de alimentos, la dignificación y reivindicación del campesinado como sujeto político de la transformación social, y la construcción de formas alternativas de poder popular. En igual sentido, valora las experiencias de los pueblos y comunidades indígenas, afrodescendientes, raizales y palenqueras.

 

9. Reforma urbana integral y democratización de la ciudad

La Marcha propende por una reforma urbana integral orientada a superar la predominante organización de la ciudad que reproduce la desigualdad, la segregación y la discriminación política, económica, cultural, socioambiental, étnica, de género y según edades; organiza el territorio para promover la especulación con el suelo urbano y estimular el negocio inmobiliario; ordena los centros urbanos como centros de servicios y de provisión de fuerza de trabajo e infraestructura en función exclusiva de los grandes negocios, de los intereses del capital financiero y de los flujos del capital transnacional; genera nuevas conflictividades sociales; deteriora aún más las condiciones de vida y de trabajo de las mayorías explotadas y oprimidas, y acentúa la pobreza, el hambre y miseria.

La Marcha propugna por una construcción social de la ciudad que contribuya a la democratización de las relaciones políticas, económicas, culturales, socioambientales, étnicas, de género y según edades, del gobierno y de sus instituciones; propicie la descongestio?n de los grandes centros urbanos; defina nuevos equilibrios entre lo urbano y lo rural, incluyendo el estímulo a la agregación de valor en el campo a la producción agrícola y pecuaria para reducir la presión sobre los sistemas urbanos; disponga la organización urbana en función de la garantía, la materialización y el disfrute de los derechos, del mejoramiento de la vida cotidiana y del buen vivir de la clase trabajadora y de las gentes del común en general, considerando de manera específica las condiciones de trabajo, vivienda, amueblamiento, salud, educación, producción de conocimiento, servicios públicos domiciliarios, transporte, cultura, recreación, deporte y acceso y disfrute de las tecnologías de la información y las comunicaciones, entre otros.

La Marcha se compromete a la erradicación de la especulación con el suelo urbano y con la construcción y financiación de vivienda, propendiendo por garantizar el acceso y la preservación de viviendas dignas para las gentes del común, con el propósito de superar en forma definitiva el sometimiento de las poblaciones urbanas a la dinámica especulativa del capital financiero a través del crédito hipotecario.
La Marcha acompaña todos los movimientos, procesos y expresiones organizativas urbanas que disputan la producción del espacio urbano con miras a la transformación democrática política, económica, sociocultural y artística de la ciudad y de la sociedad, en general. De manera específica manifiesta su compromiso irrestricto con las causas del movimiento estudiantil, de los jóvenes y, en general, de las gentes del común por una educación soberana, digna y popular.

10. Cultura para la solidaridad y la transformación del orden social

La Marcha propugna por una transformación cultural del modo de vida y de producción impuesto por el neoliberalismo. En contraposición a la exaltación del individualismo, el mercantilismo y la competencia a todo precio, la Marcha tiene como referentes los valores culturales de la solidaridad, la cooperación y la fraternidad. Su propuesta es esencialmente humanizadora, humanista y descolonizadora. Asimismo reivindica la defensa de la soberanía cultural, así como la cultura de las gentes del común y, en particular, de los pueblos ancestrales, indígenas, afrodescendientes, raizales y palenqueros.

La Marcha concibe la creación cultural y artística como un componente fundamental de la transformación del orden social; valora el trabajo sistemático de los creadores y las creadoras en el arte y la ciencia; promueve la democratización del arte y la cultura en todas sus expresiones y reafirma su compromiso con la generación de condiciones para el despliegue de las capacidades y potencialidades de todas las expresiones culturales y artísticas de las gentes del común, de los jóvenes, de las mujeres, de los trabajadores y de las comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes, raizales y palenqueras. La Marcha reconoce la diversidad cultural y se compromete a su defensa frente a las amenazas voraces de la mercantilización del arte y la cultura.

La Marcha considera necesaria una redefinición sustancial del proceso educativo en todos sus niveles y modalidades con fundamento en pedagogías para la emancipación, la descolonización, la humanización y la reafirmación de la identidad y la soberanía, al tiempo que propugna por la democratización de la propiedad sobre los medios de comunicación, erradicando su actual concentración. Lo mismo es válido para la producción de información y de opinión. En ese sentido, respalda y promueve la producción social y popular de información, opinión y comunicación, así como los procesos de construcción de sentido y de referentes simbólicos de las gentes del común.

 

11. Restablecimiento de la soberanía nacional y autodeterminación

La Marcha se concibe como parte de las luchas por superar la hegemonía del imperialismo, que se sustenta en el poderío económico, tecnológico, militar y cultural; derrotar el dominio del capital financiero transnacional basado en los poderes corporativos, las calificadoras de riesgo, los organismos multilaterales y los dispositivos normativos supranacionales protectores de las inversiones transnacionales, y restablecer la soberanía nacional y la autodeterminación.


La Marcha busca la supresión definitiva de las relaciones de dependencia frente al imperialismo. Ello implica romper la alianza con éste impuesta por las clases dominantes; rechazar toda forma de intervencionismo político, económico, cultural o militar, incluyendo la instalación de bases militares; desconocer, renegociar o revisar, según el caso, el entramado jurídico-institucional que ha servido de sustento para consolidar el dominio imperialista, en especial de todos aquellos acuerdos y tratados de libre comercio, de protección y promoción recíproca de inversiones, de regímenes especiales de comercio exterior y de incentivos extremos a la inversión extranjera, entre otros, que menoscaban la soberanía nacional y disponen el territorio, la riqueza y el trabajo nacional en función de los intereses del gran capital transnacional. Los contratos de endeudamiento externo deberán ser sometidos a una auditoría integral con miras a determinar su legitimidad y legalidad.

La Marcha propugnará por el establecimiento de un orden positivo de la política macroeconómica fiscal, monetaria y cambiaria, de hacienda pública y de banca central, que contribuya al restablecimiento de la soberanía.

La Marcha concibe la soberanía en forma integral, comprometiendo la totalidad de la formación socioeconómica en sus a?mbitos político, económico, social, cultural, ambiental, alimentario, militar y de seguridad. El restablecimiento de la soberanía va de la mano de la identidad y de la dignidad, y se constituye en fundamento para la autodeterminación.

 

12. Nuevo orden mundial, internacionalismo e integración de Nuestra América

La Marcha lucha por la construcción de un nuevo orden mundial político, económico, cultural, alimentario, socioambiental, militar y de seguridad fundamentado en los
principios del respeto a la soberanía, la no intervención, la autodeterminación y el internacionalismo de los pueblos. La Marcha Patriótica se concibe como parte de todos los procesos, esfuerzos e iniciativas que, a partir de diversos entendimientos teóricos e ideológicos y los más variados proyectos políticos, propugnan en diferentes lugares del planeta por la superación de los límites históricos de la organización económica y social capitalista, expresados de manera descarnada en actual crisis mundial.

Igualmente se encuentra comprometida con el sueño bolivariano de integración de los pueblos. Por ello, acompaña todos los procesos que promueven la dignidad, la solidaridad, la cooperación y la integración regional. La Marcha apoya los procesos políticos impulsados por luchas sociales y populares y por gobiernos a nivel mundial y, particularmente, en Nuestra América, orientados a transformaciones estructurales del modo de vida y de producción para superar la organización capitalista hasta ahora predominante y garantizar el buen vivir de la población.

 

13. Continuidad de las luchas por la dignidad, la emancipación y la liberación

La Marcha Patriótica se inscribe dentro de las trayectorias de rebeldía y de gestas emancipadoras e independentistas del pueblo colombiano y de los pueblos de Nuestra América. Asimismo dentro de las experiencias de construcción de proyectos de sociedad alternativos al capitalismo.

La Marcha reivindica las luchas de Benkos Biohó, de José Antonio Galán, de Policarpa Salavarrieta, de Antonio Nariño, de Simón Bolívar, de María Cano, de Manuel Quintín Lame, de Jorge Eliécer Gaitán y, en general, de los millares de hombres y mujeres que, a lo largo de nuestra historia, en campos y ciudades, han ofrendado su vida por la dignidad, la emancipación y la liberacio?n de nuestro pueblo.

La Marcha Patriótica hace suyo el ideario del Libertador Simón Bolívar y de todos los pensadores de Nuestra América que han contribuido a concebir la patria grande, digna y soberana, asumiendo un compromiso ético y político por la segunda y definitiva independencia.

 

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