Manifiesto bloque disidencias sexuales y de género

LGBTI
Typography
 

No queremos que nos persigan, ni que nos prendan, ni que nos discriminen, ni que nos maten, ni que nos curen, ni que nos analicen, ni que nos expliquen, ni que nos toleren, ni que nos comprendan: lo que queremos es que nos deseen
Néstor Perlongher

Hace treinta y siete años un grupo de 30 personas en la ciudad de Bogotá proclamaron el primer manifiesto por los derechos homosexuales en Colombia y se tomaron las calles para manifestar públicamente la necesidad de liberar la sexualidad y emancipar la sociedad en su conjunto.

Treinta y siete años después, es imperiosa la necesidad de seguir trabajando para liberar la sexualidad y la sociedad. Por ello afirmamos que la lucha está más viva que nunca; en las calles y en las casas, codo a codo con los que hemos sido históricamente excluidos de las promesas del Estado Social de Derecho y la democracia, es decir, con la mayoría del pueblo colombiano, al cual se nos ha arrebatado la posibilidad de construir un mundo en donde quepamos todos.

Es por ello que hoy, nuestro orgullo es nuestra valentía: valentía de despertarnos cada mañana a enfrentar una sociedad que busca violentarnos; valentía de amar libre, a veces clandestinamente, cuerpos que nos han dicho que no pueden ser amados; valentía de asumir una identidad que otros ven como un disfraz. Quienes salimos hoy a llenar las calles de sonrisas a pesar de un año de ocultamientos, somos valientes. 
Somos amorosos de convicción, en serio, amorosos de convicción. Porque el amor que pretendemos construir con nuestras reivindicaciones, es la más hermosa expresión de la solidaridad que hace posible la existencia de la conciencia y el amor, sin ningún atavío moral. Todas tenemos que aunar esfuerzos para que en Colombia el amor no sea impedido por la guerra y las violencias. Reivindicamos entonces el derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos, denunciamos la pérdida de la soberanía alimentaria de nuestro pueblo y en particular de nuestros campesinos, denunciamos las violencias y la exclusión en consideración a nuestras identidades étnicas, raciales y populares.


Nuestros derechos no nos han sido regalados: no son una dádiva del Estado, ni de los empresarios que pretenden reducirnos a sujetos consumistas. Hemos tenido que pasar por encima de congresos, de alcaldes, de presidentes, de procuradores. Y no podemos descuidarnos. La revolución social y sexual que lideramos es imparable y tiene que ser permanente: los derechos y los espacios conquistados son motivo de inmensa alegría.  
Sin embargo, no nos conformamos con migajas: exigimos que no haya una muerte más, una violencia más, una discriminación más, una expulsión más por razón de nuestra orientación sexual o nuestra identidad de género. Vamos por la ciudadanía plena. Vamos por la participación activa en las decisiones políticas de este país. Vamos por todo, porque todo nos lo han negado.

 

¡No más jóvenes para la guerra!
¡Que la guerra NO nos siga impidiendo la posibilidad de amar!

Por ello saludamos enormemente los esfuerzos para darle una solución política al conflicto social-armado entre el gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- FARC-EP y defenderemos con la palabra, el canto, el baile y la fiesta, el cese bilateral de fuegos, porque es la posibilidad y la esperanza de que el amor no sea aniquilado ni ensordecido por los estruendos de la guerra que ha causado más de 200.000 mil muertos y más de 1000 masacres.

Debemos entonces ser conscientes de que esa ciudadanía plena, de que esa participación política, de que esos derechos sólo pueden ser alcanzados en un país en paz y con justicia social. Nuestro apoyo a la paz debe ser irrestricto. Ahí donde la guerra aniquila la diferencia, la paz celebra la diversidad. Estamos en un momento histórico sin precedentes para transformar este país, para construir un nuevo Estado. Ese momento es la paz. Y esa paz blanca que han pintado de rojo con nuestra sangre, ahora la pintaremos nosotras, la pintaremos de todos los colores, de naranja lesbiana, de amarillo bisexual, de verde transgenerista, de azul intersexual, de morado feminista, y tendrá todos los colores de quienes nos quieran acompañar en esta emancipación. La paz será diversa, será disidente, o no será. La paz por construir debe contar con nuestra creatividad multiorgásmica, con nuestros sueños multicolores y con nuestros cuerpos insumisos. Solo la paz y nuestra movilización permanente, cada vez más política, junto a las y los otros discriminados y explotados -campesinos, negros, indígenas, gentes del común que buscan como nosotras una ciudadanía plena- será garantía para alcanzar nuestro más caro sueño: la liberación política y sexual.
 

¡En la Paz nos encontramos todos!
¡Amando Venceremos!

Advertisement
Advertisement
Advertisement