La inclusión del pueblo afro en la negociación de la Habana

Afrocolombiano
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Tras el ruido de bambalinas que se esconde.

Un sector del movimiento social afrocolombiano ha venido argumentando la necesidad de tener un espacio de participación directo en la mesa de negociación entre el Gobierno y las Farc-Ep, debido a la preocupación que se tiene frente a la falta de entendimiento de muchas realidades históricas del pueblo afrocolombiano, que en su devenir histórico ha sido sobre todo afectado por las políticas racistas y capitalistas del Estado neoliberal colombiano.

Ahora bien a esta exigencia se ha sumado hasta la Agencia para el desarrollo de los Estados Unidos - USAID, tan así que se han presentado algunas reuniones promovidas desde la Embajada de los Estados Unidos para definir algunas vocerías Afro ante la mesa en la Habana. Sin embargo, este ruido de bambalina no se ha preocupado por asumir una postura de rechazo frente al Plan Pacífico que es el plan económico más ambicioso de los países imperialistas en los últimos años. Este plan que tendrá su principal consecuencia en la región del Pacifico colombiano, territorio habitado mayoritariamente por comunidades negras-afrocolombianas, seguidas de las indígenas. Este Plan continuará trayendo ruina y crisis humanitarias como las trajo el Plan Colombia y el Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos; ante este plan no hay una oposición contundente por parte de ese sector del movimiento afro, aun conociendo que el Plan Pacífico es perverso y que le deja algunos recursos a las elites de las organizaciones que tranzan por algunos pesos el futuro del pueblo afrocolombiano, como sucedió con el TLC, donde una camarilla de la otrora consultiva de comunidades negra fueron a bendecirlo a Estados Unidos[1].

Como parte del movimiento afro consideramos de manera crítica que la aplicación de las políticas neoliberales como el Plan Pacífico, que viene desarrollando y promoviendo el gobierno nacional traen consigo consecuencias lamentables y daños irreparables para las comunidades negras-afrodescendientes en Colombia, así como a otras comunidades.

Así mismo, hemos hecho una lectura detallada de los borradores de los acuerdos sobre cada punto de negociación en el proceso de diálogo para la paz, y consideramos importante que todos los sectores del movimiento afrocolombiano, así como toda la sociedad colombiana pueden hacer uso de estos borradores para hacer lecturas serias y propositivas frente a lo que allí se está pactando.  En este sentido queremos resaltar dentro de los principios del punto sobre Tierras hacia un nuevo campo colombiano: reforma rural integral, está el titulado “bienestar y buen vivir”: que expresa: “el objetivo final es la erradicación de la pobreza y la satisfacción plena de las necesidades de la ciudadanía de las zonas rurales, de manera que se logre en el menor plazo posible que los campesinos y las comunidades, incluidas las afrodescendientes e indígenas, ejerzan plenamente sus derechos y se alcance la convergencia entre la calidad de vida urbana y la calidad de vida rural, respetando el enfoque territorial y la diversidad étnica y cultural de las comunidades.”

De acuerdo a este principio, la ejecución de estos acuerdos deberá respetar la diversidad étnica y cultural de las comunidades, dentro de las que por supuesto se encuentran las comunidades negras-afrocolombianas, raizales y palenqueras.

Preocupaciones

Pero esa lectura también nos dejó preocupaciones respecto a los puntos de Acceso y uso. Tierras improductivas, formalización de la propiedad, frontera agrícola y protección de zonas de reserva y fondo de tierras, nos preocupa que de las seis modalidades para constituir este fondo, que tiene como finalidad democratizar el acceso al campesino que no tiene tierra o tiene poca, tres de ellas podrían afectar a los territorios colectivos de comunidades negras e indígenas, como lo son:

a) Tierras recuperadas a favor de la nación,

b) Tierras provenientes de la actualización, delimitación y fortalecimiento de reserva forestal y

c) Tierras inexplotadas.

También vemos que en el punto 1.9 formación y actualización del catastro e impuesto predial rural: en el inciso 1.9.3 reza ()..En ningún caso lo aquí acordado afectará los derechos adquiridos por las comunidades indígenas y afrodescendientes y demás comunidades rurales.

Ante todas estas preocupaciones reales desde CONAFRO proponemos que se incluya un párrafo en los principios que contenga lo siguiente: Que los acuerdos alcanzados en la mesa de negociación no irán en detrimento de los derechos adquiridos por los grupos étnicos, que a su vez, servirán para complementarlos con un principio de progresividad.

De la Participación en la Mesa

Como parte de la comunidad afrocolombiana creemos que es sumamente necesaria nuestra participación en la mesa de la Habana, así lo hemos expresado desde que se instaló en el 2012, también lo hemos expresado en el documento:  Conversaciones para la terminación del conflicto en La Habana y de construcción de paz con la inclusión del pueblo afrocolombiano, negro, palenquero y raizal, construido con siete destacados académicos, y lo volvimos a ratificar en el foro de los puntos 3 y 6, que se realizó del 8-10 de febrero de 2016 en Bogotá.

Nuestras iniciativas han sido discutidas, por ejemplo en el Foro Afrocolombianidad y Proceso de Paz que se realizó el 21 y 22 de mayo de 2013 en la Universidad Distrital de Bogotá, en el cual participaron personas de diferentes regiones del país, así como el realizado en Mayo del 2015, movimiento social afrocolombiano y el decenio de las y los afrodescendientes. Que tuvo participantes de las regiones y de siete países de América.

Por último los pronunciamientos como el de Poder Negro titulado: “De Afrodescendientes Para los Pueblos de Colombia ¡¡No más exclusión del pueblo afrocolombiano…exigimos al gobierno participación en la agenda de paz!!”. Todas estas iniciativas han llegado a la mesa de La Habana.

Ahora bien creemos que la participación del pueblo afro en la Habana no puede ser por unos pesos para hacer pedagogía de paz, para contratar con los recursos, para  ser voceros de las comunidades con la excusa de la consulta previa, no. Para eso no puede ser la participación de las comunidades, por más reconocimiento  y bendición que se tenga desde  Washington u  otro lugar del exterior.

La participación debe ser para poner a las comunidades en el seno del debate, ahora bien, debe haber también, un acuerdo entre las personas y/u organizaciones afros sobre su papel en la futura comisión que se podría conformar.  Existen plataformas, organizaciones e individuos con el interés de participar, debemos tener mucha seriedad, hay gente y procesos que desde hace mucho rato han venido trabajando el tema.

Hoy los diferentes sectores que tienen interés en asistir a la mesa de La Habana en nombre o representación del pueblo negro-afro se deben sentar a colocar las cartas sobre la mesa y realizar un acuerdo serio, de cara al pueblo, ya el cansancio nos agobia con tantas ONG´S  que nos digan cual es el rumbo del pueblo afro, tenemos el derecho de decidir por nuestra propia cuenta.  La paz es un derecho y bien común de todas y todos los colombianos, incluyendo el pueblo afro y sus territorios.

 

 


[1] Revista Chinango septiembre 3 de 2007 Bogotá, página 6

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