La universidad del Tolima: fiel reflejo de la crisis en la educación superior

Estudiantil
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En el 2015, el Gobierno Nacional impulsó y lanzó el Modelo de Indicadores del Desempeño de la Educación (MIDE), como una especie de clasificación de las universidades públicas y privadas en la que brillaba por su ausencia el reconocimiento de los problemas estructurales de la educación superior de carácter público, pero que no dudaba en señalar resultados bastante negativos para este sector. Muestra de ello fue que entre las 10 primeras universidades, tan sólo 3 eran públicas y en particular, la Universidad del Tolima se ubicaba en el puesto 171 de 186 universidades analizadas.

Algunos meses después de la publicación de estos resultados, sale a la luz la grave situación financiera de la Universidad del Tolima desarrollada a partir de la insuficiencia de los aportes presupuestales de la Nación a partir de la Ley 30 del 92, de la deuda de 57mil 931millones de pesos que la Gobernación tiene con la Universidad y finalmente, del mal manejo administrativo que ha dejado beneficios económicos para algunos sectores a su interior. Todo ello ha dejado un déficit financiero de 22mil millones de pesos que desde Noviembre ha dificultado el pago total de la nómina de trabajadores y docentes y que hoy pone en riesgo el inicio del semestre académico.

Es claro pues, que de querer resolver el problema de la Universidad del Tolima, el cual se “MIDE” analizando elementos como el desempeño de estudiantes, egresados, de la docencia, la investigación, la presencia, la atracción y la internacionalización, deberá resolverse el grandísimo problema del abandono estatal en materia financiera y los manejos administrativos al interior, que deberán necesariamente apuntar hacia la democracia universitaria. Curiosamente ninguna de las medidas planteadas por el Ministerio, la Gobernación y la Rectoría de la Universidad apuntan estos aspectos, sino por el contrario acuden al recorte de los programas de bienestar, al aumento de matrículas, el endeudamiento, a la violación de la autonomía universitaria y al incremento en la producción de recursos propios.

La Universidad del Tolima es el caso ejemplar de la política educativa del Gobierno Nacional, así como lo son la Universidad del Atlántico, la Universidad Sur Colombiana, la Universidad de Pamplona como casos representativos. Confluye el abandono estatal en materia financiera con un fuerte control para avanzar hacia la estandarización de la educación hacia las necesidades del sector productivo privado, mientras que por medio de las mediciones y programas como Ser Pilo Paga posiciona la educación privada, basada en el endeudamiento de las familias colombianas, como modelo ideal.

Hoy, la consolidación de la educación como mercancía, orientada a los intereses del mercado y como reproductora de las desigualdades sociales de nuestro país, tiene su principal sustento en la crisis particular de las universidades públicas. Es por ello necesario que la comunidad educativa y la sociedad colombiana en general, adelanten una campaña en defensa de la educación como derecho y de la educación pública como su eje central. Es hora de encontrarnos desde múltiples experiencias, escenarios y universidades en la construcción de la educación que no sólo queremos sino necesitamos para avanzar hacia un país con soberanía, democracia y paz. 

 

Tomado de http://www.feucolombia.co

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