Declaración política XXII asamblea nacional de delegados de la FEU – Colombia

Estudiantil
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5, 6 y 7 de febrero de 2016

Medellín, Colombia

Reunidos en la gloriosa Universidad de Antioquia los días 5, 6 y 7 de febrero de 2016, 105 delegados de 20 universidades públicas  y 12 universidades privadas de todas las regiones del país, nos dimos cita para desarrollar la XXII Asamblea Nacional de Delegados de la Federación de Estudiantes Universitarios –FEU-Colombia.

Las deliberaciones y conclusiones de este escenario los ponemos a disposición de los estudiantes colombianos, sus expresiones organizadas y no organizadas para afianzar entre todas las experiencias un movimiento estudiantil que se proyecte en la lucha por un nuevo modelo educativo.

El momento político actual demanda de los estudiantes colombianos un papel protagónico. Seguir rompiendo los cercos de la apatía y los espíritus de la derrota es una tarea impostergable.

Las  grandes potencias económicas, en cabeza de los Estados Unidos, continúan saqueando pueblos en Oriente Medio con la ya vieja excusa del terrorismo, combatiendo mercenarios que años atrás fueron armados por ellos mismos, al tiempo que la ultraderecha europea capitaliza la crisis y recupera posiciones estratégicas; mientras tanto, Rusia y China ganan terreno en la disputa por la hegemonía mundial.

En América Latina los procesos alternativos se enfrentan a duros retos. En la Argentina, el gobierno de Macri desmonta las reformas democráticas logradas en los últimos años por el gobierno impulsadas por los movimientos sociales, a la vez que la derecha venezolana financiada por los Estados Unidos e impulsada por las fuerzas más reaccionarias de Colombia, se toma la mayoría de la Asamblea Legislativa con el fin de enterrar las reformas a favor de las capas más bajas de la población impulsadas durante más de quince años por los gobiernos de la Revolución Bolivariana.

Mientras tanto, en Colombia se vislumbra un reacomodo de las fuerzas del establecimiento, que a partir de las últimas elecciones empieza a trazar sus líneas de acción para mantener el poder político en 2018 desde el afianzamiento de sus poderes regionales y acercamientos entre dirigentes políticos de toda clase, que encontraron identificados sus intereses en las últimas elecciones.

El caso hito de esto es la alcaldía de Bogotá, ganada por Enrique Peñalosa con apoyo abierto de Germán Vargas Lleras, pero que hoy representa un consenso de las élites económicas y políticas del país y de la ciudad, con un discurso tendiente a derrumbar los logros de doce años de gobiernos de partidos no-tradicionales.

La agenda de Santos, sin duda, denota un afán por la profundización del neoliberalismo. La reciente privatización de Isagen, en contravía de la opinión de la inmensa mayoría de voces del país, incluso de varios de sus más cercanos aliados, así como los anuncios de contra-reforma tributaria que pretenden seguir gravando a los más pobres y el anhelo expreso de meter a Colombia en más tratados de libre comercio que han demostrado que no son más que la profundización del saqueo y la miseria y que contrastan con los incumplimientos a los campesinos organizados en la Cumbre Agraria.

Así, la disputa por la paz se encuentra latente. En un punto de avance histórico de las conversaciones entre el Gobierno y las FARC-EP, los retos de los movimientos sociales se multiplican y las encrucijadas de Santos por llenar de contentillos a la ultraderecha y a algunos sectores de las Fuerzas Militares denotan un desespero por firmar cuanto antes la paz, que aun tiene mucho por discutir, sobre todo en lo que respecta a la eventual refrendación de los acuerdos. Sin embargo, los diálogos entre el ELN y el Gobierno no se inician su fase pública, aumentando la incertidumbre frente a la posibilidad real de consolidar el proceso de paz con las dos mesas en curso.

En este marco, se torna impostergable sumar mayorías en torno a la concreción de la solución política a través de un acuerdo de paz. Afianzar la necesidad de encontrar un mecanismo de refrendación de manera bilateral, en el que la participación ciudadana se haga efectiva es una discusión de primer orden, por lo cual el debate frente a la Asamblea Nacional Constituyente continúa abierto y se perfila cada vez más como la alternativa más plausible desde el punto de vista jurídico y político para tal propósito.

La FEU-Colombia reconoce su papel en un momento político en el que la crisis de la educación superior toca fondo, mientras el presidente y la ministra de educación sacan pecho de políticas educativas tendientes a sumir en más endeudamiento a las familias colombianas y el incentivo a la educación superior pública en desmedro de la privada, por medio de iniciativas como “Ser Pilo Paga”. Juan Manuel Santos no ha demostrado hasta hoy el menor interés por solventar la crisis de la educación pública, por suplir el déficit presupuestal de la educación superior, por combatir el ánimo de lucro en las universidades, ni por frenar la corrupción dentro de estas. Su política es la de vigilar y castigar los centros educativos en desmedro de la autonomía universitaria.

Por ello, destacamos como trascendentales las movilizaciones ciudadanas en torno a la defensa de los hospitales universitarios de carácter público, como el emblemático paro en defensa del HUV en el Valle del Cauca; de igual forma el temple de los futuros maestros y maestras de nuestro país en contra de la resolución y el decreto presidencial que en menoscabo de la autonomía universitaria, busca acomodar los programas de licenciaturas del país en función de una educación acrítica y estandarizada, las reformas académico-administrativas en todas las universidades para continuar haciendo a todas las universidades funcionales a un modelo de educación como mercancía, orientado a satisfacer las necesidades del mercado y que reproduce y profundiza las desigualdades del país.

Resaltamos con especial preocupación las asfixias presupuestales en las que se han sumido universidades como la del Atlántico y Pamplona, así como la Universidad del Tolima, histórico centro de pensamiento, que en la actualidad ha sido permeada por el clientelismo y la corrupción, en medio del más grosero abandono estatal. Para ello, apoyamos decididamente todas las iniciativas que salgan de sus espacios de deliberación y ponemos en función de su defensa todas las herramientas humanas y políticas de nuestra organización estudiantil.

Saludamos espacios importantes para el impulso del debate educativo a nivel nacional como el Frente Amplio por la Educación, así como el inmenso aporte del paro de maestros del año 2015 en este sentido.

Seguimos viendo como un imperativo la unidad de los estudiantes a través de una organización estudiantil unitaria, que recoja los acumulados programáticos y organizativos de experiencias históricas, en particular, de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil y su ley alternativa. Debemos avanzar en los escenarios de movilización, diálogo y articulación que hagan posible esa deuda histórica que tenemos los estudiantes universitarios con el país.

Preparamos desde este momento el gran Foro Latinoamericano por la Educación Superior, a realizarse el mes de septiembre en la ciudad de Bogotá, el cual debe servir para instalar importantes debates para el país como la gratuidad en la educación superior, las fuentes de financiación de esta, el modelo educativo y la autonomía y democracia universitarias, entre otros.

La FEU-Colombia exhorta al cese de la persecución al movimiento estudiantil en América Latina, con el recuerdo aun vigente de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos con plena complicidad del estado mexicano. Llamamos a la libertad inmediata del compañero Javier Rojas de la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador. Los gobiernos de Nuestra América están llamados a respetar la organización estudiantil y el derecho a defender la autonomía universitaria.

Llamamos al fortalecimiento de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes –OCLAE- como referente en la región en defensa de la educación como derecho fundamental y como espacio para la unidad de los estudiantes latinoamericanos.

Saludamos los esfuerzos de movilización que brotan en Colombia en defensa de empresas públicas como la ETB y en contra de las medidas económicas del gobierno actual, en particular la jornada convocada el 24 de enero pasado y vemos con especial atención los escenarios de movilización anunciados de manera conjunta por las centrales obreras y organizaciones sociales para el presente año en contra de la política social y económica del presidente Juan Manuel Santos.

Mantenemos nuestro compromiso irrestricto con  las conversaciones de paz de La Habana, a la vez que instamos al gobierno de Colombia y al ELN a instalar una mesa de conversaciones que llene de confianza al pueblo colombiano de que la paz no será a medias.

Seguimos exigiendo la libertad de los prisioneros políticos y de conciencia, en particular de Hubert Ballesteros, Miguel Ángel Beltrán, Esmer Montilla, Ingrid Pinilla, Oscar Gasca y Marino Grueso, luchadores sociales encarcelados por el delito de pensar distinto. Es necesario que los gestos de paz del gobierno se materialicen en un cese definitivo de la persecución al movimiento social.

 

¡En la permanente y sonante memoria de Martín Hernández!

FEDERACIÓN DE ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS –FEU-Colombia

 

 

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