Camilo Torres, Apóstol de la Unidad Popular

Blogger Piedad Córdoba
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“Recalquemos las cosas que nos unen, no las que nos dividen”

Mensaje al Frente Unido. 1965

Camilo Torres Restrepo

 

Dentro de los múltiples legados que Camilo Torres dejó para nuestras generaciones como sacerdote, como sociólogo, como revolucionario y como político, hemos sido convocados específicamente a analizar sus aportes y esfuerzos alrededor de un componente estratégico para la transformación social en Colombia: la unidad, plasmada en su experiencia, breve pero trascendente del Frente Unido del Pueblo. Sus reflexiones y enseñanzas sobre la unidad retumban hoy con más vigencia para todos aquellos que nos sentimos tocados por su obra y comprometidos con los cambios democráticos para nuestro país.

Obviamente se advierten importantes distancias entre la Colombia de 1965 y la de medio siglo después, pero elementos sustanciales del bloque hegemónico de poder, así como de las necesidades de los sectores subalternos que buscó congregar Camilo en el Frente Unido, se conservan en lo esencial. Por ello,  hoy ante la posibilidad cierta de cerrar el largo ciclo de guerras en nuestro país, la apuesta por la unidad del pueblo está puesta en el orden del día inmediato para todas las expresiones democráticas que aupamos las transformaciones políticas y sociales.

Para todos los luchadores por una Colombia más justa, la unidad de nuestro pueblo se erige en un imperativo ético y necesario para avanzar hacia la nueva sociedad que anhelamos.

En la dispersión jamás podremos ser alternativa de poder. La perennidad de la actual dispersión, es poco menos que un crimen contra nuestro pueblo, que solo beneficia a la minoría que se lucra de ella. La unidad popular adquiere un carácter estratégico, si concebimos ésta no como un mero artilugio coyuntural o para objetivos particulares, sino la ubicamos en los necesarios términos de la identidad, consecuencia y coherencia con los valores e intereses objetivos de los sectores populares; y  como requisito inexorable proyección y conquista de esa nueva sociedad por la que luchamos, tal cual como nos lo enseñase con su testimonio el Camilo Torres sacerdote, revolucionario y sociólogo hace más de 50 años.

Retomar e interpelar a Camilo nos obliga a preguntarnos: ¿Como reconstruimos hoy una plataforma de Unidad para el pueblo colombiano en la actualidad?

La mayoría de  aspectos de la Plataforma del Frente Unido no han perdido su elocuencia. Los puntos gruesos de sus objetivos están sobre la mesa. Para mi todos los “Motivos” para la construcción del Frente expuestos en su del documento de Plataforma de unidad conservan vigencia, como podríamos apreciar a continuación:

  • “Los que poseen actualmente el poder real constituyen una minoría de carácter económico que produce todas las decisiones fundamentales de la política nacional.
  • Esta minoría nunca producirá decisiones que afecten sus propios intereses ni los intereses extranjeros a los cuales está ligada.
  • Las decisiones requeridas para un desarrollo socio-económico del país en función de las mayorías y por la vía de la independencia nacional afectan necesariamente los intereses de la minoría económica.
  • Esas circunstancias hacen indispensable un cambio de la estructura del poder político para que las mayorías produzcan las decisiones.
  • Actualmente las mayorías rechazan los partidos políticos y rechazan el sistema vigente, pero no tienen un aparato político apto para tomar el poder.
  • El aparato político que se organice debe buscar al máximo el apoyo de las masas, debe tener una planeación técnica y debe constituirse alrededor de los principios de acción más que alrededor de un líder para que se evite el peligro de las camarillas, la demagogia y el personalismo.[1]

Detrás de estas breves y simples palabras trasciende un análisis sociológico estructural, que conserva lastimosamente gran continuidad hasta nuestros días. De resaltar no solo la claridad política de Camilo en su proyecto, sino también la pedagogía y sencillez con que expone en estas líneas las motivaciones estratégicas de la unidad del pueblo, a fin de que éste batallar pueda ser entendido y apropiado por todos y cada uno de los colombianos y colombianas de los sectores populares.

También es clave la capacidad de Camilo para aunar en este mismo proyecto unitario marxistas, cristianos, sin partido, liberales, organizaciones sociales, gente del común y la multiplicidad de grupos de izquierda que pululaban en los años sesenta en Colombia, justo en momentos de gran virulencia de debates realmente ideológicos. En la brega unitaria del Frente Unido se dibujaba la construcción de bloque histórico, de un bloque contrahegemónico del que requerimos los oprimidos para nuestra emancipación.

Hoy lastimosamente, cuando las discusiones teóricas y estratégicas han amainado, son otros factores más profanos los que han primado para impedir la conquista de la unidad de los sectores democráticos. Nuestra capacidad para ser dignos herederos de Camilo, pasará por consignar prontamente un gran proyecto unitario sin exclusiones. Para ser gobierno en Colombia necesitamos un Frente Unido, no solo con la mayor amplitud, sino que incluya a los revolucionarios que como Camilo en su momento, optaron por la lucha armada para empujar las transformaciones sociales. Pienso que un proyecto unitario debe acoger no solo a quienes hemos realizado lucha política o social abierta, sino a los miembros de las FARC-EP y el ELN en su apuesta por darle continuidad a su proyecto revolucionario con posteridad a un acuerdo de paz.

Flaco favor, le haríamos a Camilo, si pretendiésemos encorsetar la realidad actual en consignas inmóviles. Camilo, sociólogo y padre de las ciencias sociales en nuestro país, jamás nos perdonaría   el deber de actualizar nuestro proyecto político, partiendo del análisis riguroso de la realidad social  contemporánea. Reforma agraria, reforma urbana, planificación, política tributaria progresiva, nacionalizaciones estratégicas, relaciones internacionales soberanas, salud y seguridad social para el pueblo, protección a la niñez, reforma a las FFAA y derechos de la mujer. Todos los enunciados de aquella plataforma de 1965, son insumos importantes aun hoy 50 años después para la unidad y lucha del pueblo.

No obstante, hay hoy un clamor del pueblo, central para el beneficio de las mayorías y necesario para el conjunto de conquistas contempladas en la esperanza de cambios que encarnó el Frente Unido. Junto a los demás aspectos expuestos por Camilo y su generación, el anhelo de Paz con Justicia social, se convierte en la actualidad en piedra angular de cualquier proceso de unidad del pueblo colombiano hacia los cambios democráticos. Requerimos poner fin a la guerra a través de una auténtica paz democrática que elimine la práctica del terrorismo de estado y otorgue las garantías básicas para que los sectores democráticos podamos participar abiertamente en todas las dimensiones de la política. La paz como necesidad de las mayorías por las que combatió el Frente Unido y la paz como requerimiento para potenciar la lucha por el poder de estas mayorías.

Y sobra decir que Paz con Justicia Social no se limita a los acuerdos de La Habana, con los que particularmente me siento comprometida en su impulso y concreción, sino que pasa también por la apertura y desarrollo del postergado proceso de diálogo con el Ejército de Liberación Nacional, ELN, y el necesario encuentro de estas dos mesas con el conjunto de expresiones del pueblo colombiano para forjar una verdadera paz estable y duradera.

Estoy clara en que esta convergencia no se dará en ninguna de las  inadecuadas iniciativas gubernamentales de plebiscito, congresito y demás; sueño con que un nuevo tipo de Asamblea Nacional Constituyente, reconocedora de las múltiples formas de participación y resistencia de nuestro pueblo, sea el crisol donde su fundan nuestras voluntades para pasar la página de las causas que engendraron la guerra y dar vía a una decidida lucha abierta en pos de las reivindicaciones de Gaitán, de Camilo, de Bateman, de Pardo Leal y de tantos otros más, que a pesar del paso de los años mantienen su vigor en medio de la tozudez y el hermetismo del bloque de poder en Colombia.

Reconstruyamos el Frente Unido, con los principios y prácticas del padre Camilo: buscando acuerdos en la plataforma y en la lucha, lejos de cualquier vanguardismo y cualquier afán electoral, pero con la vocación de poder y cambio social como columna vertebral. Un gran Frente Unido, como acuerdos estratégicos por la paz, por la ANC, por ser alternativa de gobierno y de poder, no como un cascarón burocrático ni como una estructura orgánica que asfixie a nadie. Una unidad no de los mismos, de los que ya estamos unidos en nuestro respectivo grupo o colectivo sino que incorpore el amplio espectro de resistencias desde el parlamento hasta el movimiento insurgente. Esa es la apuesta, que visualizo intentando evocar a Camilo, el gran  revolucionario y político, en su apostolado por la unidad del pueblo.

 

Camilo Vive, en el pueblo unido.

 

@Piedadcordoba 


[1]  PLATAFORMA DEL FRENTE UNIDO DEL PUEBLO COLOMBIANO. Torres Restrepo, Camilo. 1965.