Gobierno detiene construcción de vías terciarias en el Catatumbo

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En la región del Catatumbo, mientras las Farc-ep se concentran en las ZVTN y los paramilitares juegan a ocupar el territorio que la guerrilla deja a su paso, los campesinos piden a gritos acompañamiento estatal, mientras el gobierno los ignora.  Pocas regiones tienen tantas tensiones territoriales y tan poco compromiso gubernamental como esta en Norte de Santander.

 Los campesinos, convencidos de la necesidad de tener al Estado en su territorio, en el año 2009 crearon la Mesa de Interlocución y Acuerdo del Catatumbo MIA-C como escenario que permitiera discutir, junto al gobierno nacional y departamental, sobre la solución a las problemáticas que aquejaban a la región. Para esa época y, como respuesta a la violencia paramilitar, los campesinos tuvieron que concentrarse en un Refugio Humanitario e iniciar la discusión con el, en ese entonces, gobernador de Norte de Santander: William Villamizar Aguado. Posteriormente, la MIA-C sería suspendida por primera vez y de manera unilateral por el gobierno sin que este hubiese cumplido lo acordado en la mesa.

En el año 2013, los campesinos tendrían que movilizarse y entrar en paro durante 53 días para que el gobierno aceptara reactivar la MIA-C. Sin olvidar las causas estructurales de la problemática de la región, como la inequitativa distribución de la tierra, los campesinos pactaron los llamados “Acuerdos de Confianza” para que gobierno demostrara su voluntad con el Catatumbo y diera solución a algunas problemáticas de infraestructura vial, salud, proyectos productivos, acueductos y alcantarillados. 

El 06 y 07 de noviembre de 2014 se aprobó el préstamo de una serie de maquinarias a los campesinos para que, a través de la Asociación Campesina del Catatumbo-ASCAMCAT, construyeran un total de 350 km de vías terciarias en la región. Estas vías facilitarían el desplazamiento de las comunidades al interior de la región, pero también serían útiles para la comercialización de los productos y, en general, para el mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades. El préstamo fue extendido por la actual administración y el 02 de marzo se aprobó que la maquinaria continuara siendo utilizada por los campesinos hasta el 31 de diciembre de dicho año para que se terminaran los 350 km pactados.

Sin embargo, en agosto de 2016, el gobierno nuevamente decide incumplir unilateralmente con sus compromisos y detiene la maquinaria alegando que no había presupuesto para que continuara funcionando, pese a que lo pactado desde 2014 era garantizar que el proyecto llegar a su fin. 

En septiembre del mismo año, los campesinos convocan a la gobernación a una reunión (que contó con las Naciones Unidas como garantes) para evaluar las alternativas que pudieran permitir la construcción de los kilómetros de vías terciarias que hacían falta. Para esa época, el gobernador se comprometió a reactivar las máquinas los primeros días de octubre, hecho que tardó en ocurrir hasta finales de noviembre, cuando se adjudicó a los campesinos el contrato N° 01343 y que no alcanzaba siquiera para el mantenimiento de 1 kilómetro de carretera.

El pasado 1 de febrero, convocados por la ONU, los campesinos del Catatumbo se reunieron nuevamente con la gobernación de Norte de Santander pues, a pesar de los acuerdos, las actas firmadas y la participación de los garantes, a la fecha sólo se han construido 120 de los 350 km acordados.  La reunión, nuevamente, no arrojó resultados inmediatos para las comunidades catatumberas.

Los campesinos del Catatumbo hacen un llamado al gobierno nacional y departamental para cumplir con lo acordado y a no burlarse de las expectativas de las comunidades, pues lo que está ocurriendo con las vías acordadas es apenas un símbolo de la falta de voluntad del gobierno para dar solución a las problemáticas de los territorios más golpeados por el conflicto. 

 “El campesino necesita hechos reales, la paz no se construye con palabras, se construye con hechos. Así como el cumplimiento de los acuerdos de paz entre las FARC-EP y el Estado colombiano es imperativo ético, resulta inaceptable que la institucionalidad de ese mismo Estado haya negociado el cese de una movilización campesina con promesas que al final terminen siendo letra muerta.” Ascamcat.

 

Oficina de Prensa Marcha Patriótica

 

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