¿Tiene legitimidad el fiscal general para encabezar la lucha anticorrupción?

Análisis
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Dos fichas clave de Néstor Humberto Martínez (el exfiscal Luis Gustavo Moreno y el exmagistrado Leonidas Bustos) son procesados por presunta corrupción

 

El fiscal general de la Nación, Néstor Humberto Martínez, ha sido exaltado por algunos medios de comunicación como uno de los funcionarios que hoy encabezan la lucha contra la corrupción en el Estado colombiano.

 

Sin embargo, algunos de los recientes escándalos por irregularidades en la Rama Judicial involucran a fichas del propio fiscal Martínez, como Luis Gustavo Moreno y Leonidas Bustos.

 

Luis Gustavo Moreno era, paradójicamente, el director de la Unidad Anticorrupción de la Fiscalía. Pero fue procesado por la Justicia estadounidense para que responda por el cobro de sobornos para desviar investigaciones en su entidad.

 

En el aeropuerto de Miami, las autoridades estadounidenses le encontraron en su equipaje 10 mil dólares que habían sido entregados como adelanto de un soborno. Al arribar a Colombia, fue trasladado a la cárcel de La Picota, en donde estará recluido mientras se tramita su envío en extradición a Estados Unidos.

 

Moreno será investigado por el cobro de sobornos a Alejandro Lyons, exgobernador de Córdoba, quien tiene procesos por el despilfarro de las regalías giradas por el gobierno nacional a ese departamento durante su gestión (2012-2015).

 

El “padrino burocrático”

 

Otra ficha de Néstor Humberto Martínez, el exmagistrado Leonidas Bustos, y quien fuera su “jefe de debate” en su carrera a la Fiscalía General, también resultó involucrado en irregularidades.

 

Según una reciente columna del periodista Daniel Coronell, Bustos es el “padrino burocrático” de Luis Gustavo Moreno. Y pasó a convertirse en asesor legar de poderosos personajes con procesos vigentes en la Fiscalía.

 

Según Coronell, Bustos asesora al exgobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, y a la exgobernadora del Quindío, Sandra Paola Hurtado, a quienes se investiga por posibles delitos sin que sus procesos avancen hasta la fecha.

 

Además, la Corte Suprema de Justicia pidió a la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes investigarlo por presuntamente haber cobrado sobornos para “ayudar” en procesos de congresistas en ese tribunal.

 

Los favorecidos por Bustos serían los senadores Hernán Andrade, del Partido Conservador, y Musa Besaile, del Partido de la U.

 

Ante esta serie de hechos, el fiscal Martínez señaló que se han podido develar en “cooperación” con Estados Unidos, cuyas autoridades le facilitaron comunicaciones electrónicas y conversaciones comprometedoras de los involucrados. 

 

 

Habría que preguntarse si en el caso en que no hubiera intervención de las autoridades estadounidenses se hubieran conocido estas prácticas y si todos estos casos, que enlodan y cuestionan a la Rama Judicial, se hubieran conocido por el país.

 

En todo caso, al fiscal general se le ve más preocupado por cuestionar los avances en la implementación del acuerdo de paz (en temas como el listado de bienes de las FARC o la puesta en marcha de la Jurisdicción Especial para la Paz), que en verdaderamente enfrentar la práctica de la corrupción en el Estado colombiano.

 

Resulta al menos curioso que dos personalidades cercanas a él sean las que hayan resultado involucradas en nuevos escándalos de corrupción, lo que le resta legitimidad a Martínez para posicionarse como adalid en la lucha contra este mal.

 

Oficina de Prensa Marcha Patriótica

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