Vencer a los enemigos de la paz, uno de los desafíos del posconflicto

Análisis
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Más de 2.500 vidas salvadas, uno de los beneficios que ya ha traído el fin del conflicto con las FARC

 

Tras 53 años de conflicto armado, el más largo de nuestro continente y uno de los más duraderos del mundo, la guerra en Colombia llegó a su fin. Sin embargo, esto no significó una buena noticia para algunos sectores políticos, promotores de la guerra y enemigos de la paz. Sectores que aún se empeñan en no reconocer los beneficios que la firma de un acuerdo con la guerrilla más antigua de América Latina trajo a la sociedad colombiana. 

 

Los informes de las Naciones Unidas reflejan que más de 2.500 vidas se han salvado desde el cese al fuego bilateral pactado el 29 de agosto del 2016 entre el gobierno nacional y las FARC, que fue respetado por ambas partes, lo que disminuyó los indicadores de violencia en el país.

 

Son vidas de guerrilleros, militares y civiles que ya no engrosarán los números de víctimas de una guerra que parecía no acabar. Vidas de colombianos y no solamente cifras. 

 

Son incontables los impactos que la guerra produjo en la población colombiana. Recordemos los más de cinco millones de personas que fueron desplazadas de sus tierras a causa del conflicto armado, las pérdidas humanas y sociales, y un cuantioso costo económico.

 

Sólo el gasto militar en la guerra con las FARC superó los 179 mil millones de dólares y se llegaron a estipular 27,2 millones de dólares diarios para luchar contra la guerrilla. 

 

La dejación total de las armas que estaban en poder de la guerrilla y la destrucción de 329 mil minas antipersonal a cargo de la misión de ONU le ahorraron al Estado colombiano 658 mil millones de pesos. Además se salvaron 329 vidas por cuenta de minas desactivadas. La ONU también ha logrado ubicar ya 660 depósitos de armas de la guerrilla, de las cuales 456 ya tienen un planeamiento para su extracción. 

 

Asimismo, el Consejo de Seguridad de este organismo internacional aprobó por unanimidad una segunda misión para verificar la implementación del acuerdo, la reincorporación de los excombatientes a la vida civil, así como sus garantías socioeconómicas y de seguridad.

 

De las 2.742 solicitudes que recibe este organismo internacional para el mantenimiento de la paz en países en conflicto, sólo 13 han sido aprobadas por unanimidad. Este es el caso de Colombia, que recibirá a la segunda misión a partir del 26 de septiembre por un año que puede ser renovable. 

 

Es evidente que el posconflicto tendrá que vencer muchos obstáculos y confrontaciones. Quedan muchos retos en la implementación del acuerdo de paz, como la lucha contra el paramilitarismo, el narcotráfico, el asesinato sistemático de líderes sociales y las garantías para los guerrilleros en su reincorporación. Pero el hecho de que no se acepten los beneficios que ya ha traído el fin del conflicto con las FARC, es apostar por la prolongación de una larga guerra que dejó más de 250 mil colombianos muertos. 

 

A pesar de los detractores y de los pregoneros de su fracaso, la paz avanzará.

 

Oficina de Prensa Marcha Patriótica

 

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