Sexoizquierdismo en Colombia

Análisis
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Por : Paula Márquez *

Las elaboraciones marxistas sobre la sexualidad y el acumulado construido por las feministas, han planteado que ésta se inscribe en el ámbito de las relaciones sociales, por lo tanto, también está determinada históricamente, de acuerdo a las relaciones de producción dominantes y hegemónicas en una época determinada. La opresión de las disidencias sexuales es una de las partes de un “proceso de normalización sexual” (heteronormatividad obligatoria) construido históricamente, y del cual la burguesía se apropia, profundizándolo, con el objetivo de consolidar el matrimonio heterosexual, monogámico, basado en la propiedad privada, la opresión de la mujer y la represión de las orientaciones sexuales he identidades de género en todos los individuos, a fin de reproducir estas relaciones sociales que se ajustan al modo de producción capitalista y crear individuos aptos para insertarse en él. La norma sexual homogenizante es inculcada por la familia, la escuela, la iglesia (instituciones que replican y garantizan los ideales capitalistas y hegemónicos). El discurso social sobre la sexualidad normativa se encuentra con dificultades frente a la imposibilidad de dominar las esferas privadas del placer, las prácticas sexuales, que generalmente se rebelan a las imposiciones de estas instituciones. Ante la inminente avanzada ultraconservadora y fascista que mantiene entre delito, enfermedad, prohibición y el recorte paulatino de derechos en todo el mundo sobra las formas no hegemónicas que se revelan ante la heterosexualidad obligatoria, la resistencia desde nuestros cuerpos, nos convoca a los y las comunistas a hacer frente, pues esta resistencia también es una forma de resistencia al capitalismo y la burguesía. 

En Colombia los primeros acercamientos a esta discusión se dieron desde el plano de la investigación médica y el periodismo, trabajos como los de Zalamea o de Gaitán Duran en la revista Mito a principios y mediados del siglo, evidenciaban una sociedad permeada por los prejuicios y costumbres retrógradas. El activismo de los Felipitos, de Manuel Velandía y desde lo que denominó León Zuleta “sexoizquierdismo” permitieron la génesis de la movilización política de sectores sociales LGBT en el país, la cual converge en la búsqueda de la terminación de la guerra, porque reconoce en la construcción de la paz la ruta para las transformaciones estructurales necesarias para la plenitud de las libertades individuales: Así nace Planeta Paz, donde multitud de individuos encontraron un espacio en el cual proponer alejándose de la heterónoma y mostrando que, invisibilizadas, otros activismos desde el feminismo y las disidencias sociales y de género existían transformando cotidianos desde sus territorios. Conforme se superaban conflictos, los retos se hacían más difíciles; la constitución del 91 representó un avance en materias de derechos, que luego con la jurisprudencia nacional podría materializarse gracias a las herramientas que la constitución ofrece, el enfoque de género y el reconocimiento de las victimas LGBT en la ley 1448, favoreció un Acuerdo de Paz donde se garantiza la igualdad en todo lo pactado. En la actualidad, a pesar de los cambios legislativos y avances en el reconocimiento dentro del marco legal el principal reto, para las maricas comunistas, sus camaradas y el país en general es desestructurar el patriarcado, para eliminar la violencia sistemática, pensarnos en un orden moral que permita el desarrollo de identidades infinitas, desde el respeto a la otredad. 

Durante años alrededor del mundo se conmemora el día del Orgullo gay, el 28 de junio en casi todos los países millones de personas salen a las calles de las ciudades y pueblos a marchar recapitulando los hechos sucedidos en 1969, en Stonewall. Los disturbios ocurridos en ese bar de New York catalizaron la rabia, contenida durante años de subordinación y violencia contra las personas que se alejan de la norma heterosexual. Es el día que se ha universalizado para celebrar la vida y continuar con las luchas del movimiento de liberación sexual. En el 2017, en Colombia se han de realizar multitud de marchas, con diferentes nombres pero con un objetivo claro: Exigir y garantizar, a través de la visibilización, el goce efectivo del derecho a la vida digna y la dignidad humana, a través de una fiesta que celebre nuestra existencia. 

 

*Abogada, integrante del Colectivo León Zuleta, Dinamizadora Nacional Sector de Diversidades Sexuales y de Géneros de Marcha Patriótica  

 

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