El #AdiósALasArmas es también con el ELN

Paz
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Por: @DianaMOtavo 

La semana pasada tuve la oportunidad de ver una transmisión en vivo de la senadora y candidata presidencial Claudia López del Partido Verde donde mencionó que de llegar a ser electa presidenta, suspendería la mesa con el ELN por considerarla “un fracaso” y además menciona que avalaría la continuidad de combates “legítimos” contra esa guerrilla, sumándose a las voces de Álvaro Uribe, Germán Vargas Lleras y Alejandro Ordóñez que claman también seguir el oscuro camino de la guerra, donde seguramente, se generaría un aumento de vidas perdidas no solo del Ejército o del ELN, sino de civiles en zonas como Arauca o Norte de Santander donde hace presencia ese grupo insurgente, volviendo a repetir el ciclo de violencia que todos conocemos, entonces, surgen preguntas como: ¿Qué hacemos con la mesa? ¿Cuáles son las propuestas de quienes queremos paz para evitar que las elecciones nos lleven a votar por quienes proponen guerra para ganar votos? ¿Qué debemos exigirle al gobierno? ¿Qué debemos exigirle al ELN?. 

Este tema será central en las elecciones de 2018, que definirán mucho del futuro de nuestra tierra, la extrema derecha para quienes la guerra es productiva en terrenos económico/políticos fue efectiva en su estrategia de comunicación y logró que la firma de paz fuera un factor más de división que de unión en la opinión pública, por eso relacionarán el proceso con el ELN a una disputa ligada a la moral de los miembros del Ejército Nacional buscando los votos de sus familias y al resentimiento social, donde tendrán en la tribuna a opinadores como Salud Hernández, mientras que, los sectores que defendemos la continuidad de la mesa insistiremos en lo valioso que es para el futuro de la patria el fin de la guerra, cada uno desde su tribuna ya que por lo menos al parlamento la división de los sectores alternativos es evidente. 

¿Qué hacemos con la mesa?  Debe continuar, pero tienen que mostrar avances, el ELN debe mostrar su voluntad de paz, declarando acciones como el inicio voluntario y unilateral del cese al fuego, como en su momento lo hizo las FARC-EP,  mientras que el gobierno debe comenzar a traducir paz, en soluciones reales a los problemas de fondo que originaron el conflicto armado y una herramienta para lograrlo es el cumplimiento del pacto firmado en la Habana. La experiencia nos demostró que un discurso de paz desde el gobierno, no es creíble, si a la vez se profundiza la desigualdad con normas como la reforma tributaria, para que la ciudadanía crea en el proceso con el ELN, el estado debe demostrar que es capaz de cumplir compromisos, como lo son la reforma rural integral, la sustitución concertada de los cultivos y la llegada efectiva de las instituciones a los territorios donde nunca ha hecho presencia. 

El compromiso de nosotros, los ciudadanos de a pie, debe ser exigirle a ambas partes  que no se levanten hasta lograr acuerdo, parece utópico, pero también lo parecía lograr un acuerdo con las FARC- EP y ellos, que hoy están en tránsito a la paz nos han demostrado que si se puede, que no es, ni será fácil, pero se puede. Sería muy triste permitir que el discurso de los candidatos a la presidencia que prometen guerra prospere sin que nadie les conteste, esencialmente, quienes hemos sido víctimas del conflicto.

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