El primer cumpleaños de Pablo Catatumbo con el silencio de los fusiles

Paz
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Después de más de 45 años de vida guerrillera, Pablo Catatumbo celebra su primer cumpleaños en el declarado cese al fuego bilateral y definitivo. Este hombre, antiguo como pocos en las filas de las Farc y que cuenta entre sus hazañas cotidianas haber marchado junto a personajes como Jorge Briceño (Mono Jojoy) o Alfonso Cano, nació en un barrio como cualquiera de la ciudad de Cali en 1953. 

Pablo Catatumbo, actual comandante del Bloque Occidental Comandante Alfonso Cano BOCAC, nació con el nombre de Jorge Torres Victoria; identidad que sólo conservó los primeros 20 años de vida, para luego reemplazarla legítimamente por el pseudónimo de guerra que heredó de su hermano, muerto en combate, siendo uno de los primeros hombres de las Farc.

Catatumbo ingresó a la Juventud Comunista Colombiana -JUCO- en 1968, año en que las imágenes del mayo francés le daban la vuelta al mundo. Jóvenes insurrectos, críticos del régimen, inundaban las calles de París junto a obreros y sindicalistas, llenaban de proclamas o discursos la Sorbona y arengaban a viva voz “seamos realistas, soñemos lo imposible”

En torno a la Unión Soviética y antes de su disolución, los Partidos Comunistas del mundo generaban redes solidarias y de camaradería para garantizar el intercambio de experiencias, aprendizajes y acumulados. Gracias a ello Catatumbo consiguió viajar a las afueras de Moscú a instruirse en marxismo-leninismo, en una delegación junto a Guillermo León Sáenz, quien años después tomaría el nombre de Alfonso Cano y a quien Catatumbo acompañaría durante sus últimos años.

Catatumbo ingresó a las filas de las Farc motivado por su hermano, un estudioso de Lenin y Vargas Vila que creyó en las palabras de Bateman, en su sueño de nuevo país y a quién siguió hasta las montañas del Sumapaz donde inició su vida guerrillera. Se trataba de una generación de jóvenes que heredaba un país destruido por la violencia bipartidista y a la que sólo les quedaba inventarse el futuro. 

El año en el que Pablo Catatumbo cumplía sus 20, inició su vida guerrillera con la toma de Colombia-Huila, en una misión impecable, sin muertos, sin heridos y con el apoyo de la comunidad del lugar. La guerra en Colombia era aún un conflicto joven, como Catatumbo, una guerra local que se jugaba en territorios rurales y a la que la población urbana ya empezaba a dar la espalda. 

Apenas dos años después, con cortos 23 años, se puso en cabeza del Frente 26 de las Farc. La juventud se le fue pasando entre combates, bombardeos, avanzadas y retiradas; seguramente Catatumbo nunca calculó pasar sus siguientes 45 cumpleaños como integrante de la que se iba configurando como la guerrilla más antigua del continente. 

En 1979 empieza a dirigir el Sexto Frente de las Farc, en 1992 funge como vocero de los diálogos de paz en Tlaxcala-México e ingresa al Estado Mayor Central, en el 2008 ingresa al Secretariado y en el 2012 llega como delegado de las Farc a la mesa de diálogos con el gobierno, en La Habana-Cuba.

Catatumbo es uno de los muchos hombres que le ha entregado su vida al proyecto político de las Farc, hasta hace poco con su alternativa armada y, ahora, con la nueva organización política sin armas que están empezando a construir. Es un testigo de la historia viva del conflicto; son pocos los que pueden narrar haber sido parte activa de la guerra y haber sobrevivido a ella, son muchos menos los que han presenciado sus cambios, mutaciones, transformaciones o encrudecimientos a lo largo de los años.

Este será el primer cumpleaños, desde que tuviera 20, que Catatumbo va a celebrar con el fusil silenciado, sin la amenaza de ser bombardeado y con el fin del conflicto armado como una realidad de Colombia. Ahora, desde una historia de vida que pocos tienen, Catatumbo podrá festejar su nacimiento después de sobrevivir a la guerra.

 

Oficina de Prensa Marcha Patriótica

 

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