Congreso de los Pueblos llama a construir una “convergencia democrática”

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El escenario de solución política se perfila como una oportunidad, dice la comisión política de ese movimiento

 

En reunión de la comisión política del Congreso de los Pueblos, ese movimiento reiteró la necesidad de construir una convergencia democrática de los sectores alternativos de Colombia que los lleve a ser opción de gobierno.

 

En la declaración de la reunión, se refiere al escenario de la salida política al conflicto armado como una posibilidad cierta de participación política y de que “nos unamos y converjamos en un proyecto común, que le quite el gobierno a los de siempre”.

 

Por su importancia para el movimiento social y popular, reproducimos íntegramente el pronunciamiento:

 

Declaración de la XIX comisión política del Congreso de los Pueblos

 

El pasado 27, 28 y 29 de enero en la ciudad de Pereira sesionó la XIX Comisión Política del Congreso de los Pueblos, espacio fundamental de decisión y definición política para los próximos meses de este 2017, donde participaron más de 150 delegadas y delegados de procesos regionales, sectoriales y políticos que integran hoy nuestro movimiento social y político. Compartimos con ustedes las principales definiciones a las que llegamos luego de tres días de intenso trabajo y encuentro esperando que seguir avanzando como pueblo en unidad y coordinación hacia un país con vida digna.

 

1. Colombia vive hoy un momento que puede ser de quiebre y ruptura histórica para el futuro de los millones de habitantes que poblamos sus regiones y ciudades, sus barrios y veredas, sus resguardos y territorios comunitarios. Inicia la implementación del acuerdo de solución política entre el gobierno y las FARC, y está a punto de comenzar la fase pública de diálogos entre el gobierno y el ELN.

 

Por imposición del gobierno de Juan Manuel Santos, este ejercicio de solución política ha tenido escenarios de participación limitados. El mismo plebiscito, que no logró involucrar a las mayorías populares, es la prueba de que la exclusión de las organizaciones y comunidades solo produce una ciudadanía escéptica que se aleja en millones de las convocatorias y llamados realizados por el gobierno nacional.

 

Convocar a esas mayorías es fundamental para que la solución política del conflicto permita que Colombia se transforme: transforme sus instituciones y prácticas políticas, transforme la apatía mayoritaria que se expresa en los 23 millones de personas que se abstienen de ir a las urnas. Y para que el país transite, por lo menos, las vías de una real apertura democrática.

 

En total contravía de este camino de la superación del conflicto armado y la democratización del país es la dirección de las políticas del gobierno nacional. La intensificación de la militarización y la represión, la connivencia con el paramilitarismo, la expedición de un Código de Policía digno de dictaduras fascistas, el incumplimiento reiterado de los acuerdos con las FARC, son obstáculos insalvables para lograr la paz completa.

 

La mesa de diálogo con el ELN y la implementación de acuerdos con las FARC deben ser escenarios amplios de participación ciudadana y popular, en donde las voces y propuestas de todos los sectores enriquezcan y tejan una posibilidad cierta de construcción de paz. En ambos procesos el Congreso de los Pueblos está comprometido para que la participación protagónica de la sociedad logre remover esos obstáculos a la democracia; nuestras organizaciones y comunidades estaremos dispuestas a aunar esfuerzos con el conjunto del campo popular para lograrlo.

 

Como Congreso de los Pueblos venimos confluyendo con otros sectores en el impulso de un Gran Diálogo Nacional y hacia la instalación de una Mesa Social para la Paz; tenemos la convicción de que un proceso protagónico y decisorio de participación de la sociedad, especialmente de los sectores excluidos y empobrecidos del país, es la base para la transición hacia una democracia en Colombia. Hacemos una convocatoria amplia para que desde los diferentes territorios impulsemos y nos sumemos a ejercicios de diálogo y participación para que la solución política y la construcción de la paz cuenten con la voz de todo Colombia.

 

2. La construcción de la paz debe incorporar como uno de sus componentes la discusión democrática sobre el territorio, su uso soberano y la destinación de su riqueza. Resulta una provocación a los anhelos de democracia, justicia social y paz que el modelo económico se base en el extractivismo, que por todas partes se vincula con la violencia política hacia las comunidades y organizaciones populares; aún más, que a pesar de los acuerdos con las FARC en materia de tierras el gobierno impulse las Zonas de Interés de Desarrollo Rural Económico y Social (Zidres), que entrega casi regaladas al gran capital las tierras necesarias para la reforma agraria y el cumplimiento de las obligaciones constitucionales; y que la injusticia económica se profundice con la implementación de la reforma tributaria, que descarga la crisis fiscal en hombros de la ciudadanía trabajadora y exonera los grandes capitales con la excusa de estimularlos. Nadie en el campo popular acepta que la construcción de la paz se utilice para impedir la movilización contra el modelo económico. 

 

La Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular sigue siendo el espacio central de la movilización popular por las transformaciones socioeconómicas más urgentes. Desde esta confluencia, que ha madurado al calor de grandes movilizaciones nacionales y que cuenta con el apoyo y simpatía de sectores urbanos, nos proponemos profundizar las luchas de resistencia a un modelo depredador que destruye nuestros territorios y comunidades, y aportar en los contenidos de la agenda nacional de transformaciones. Para dar un salto en la movilización social, vemos urgente fortalecer los lazos de la Cumbre y el Comando Nacional Unitario.

 

3. La Comisión Política del Congreso de los Pueblos ratificó la necesidad de construir una convergencia democrática que dispute la posibilidad de ser gobierno en Colombia. Son grandes los acumulados, pero también grandes los retos, que los sectores democráticos y alternativos en Colombia tenemos, y el escenario de solución política se perfila como una oportunidad para que quienes queremos un país en paz, con condiciones de vida digna, con posibilidades ciertas de participación política nos unamos y converjamos en un proyecto común, que le quite el gobierno a los de siempre, y le dé la posibilidad a la gente de ser poder y ser gobierno.

 

Tal convergencia, construida sin sectarismos ni criterios excluyentes, deberá articularse alrededor de un programa mínimo para avanzar hacia una Colombia con democracia y justicia social. Son insustituibles componentes de este programa de gobierno: el compromiso de superar real y efectivamente el terrorismo de Estado y sus imbricaciones con las mafias de la contratación, el narcotráfico y el clientelismo; la modificación de la deriva autoritaria y policíaca de la convivencia y la seguridad ciudadanas; la implementación de los Acuerdos de La Habana como punto de partida hacia la apertura democrática; la participación social decisoria en la construcción de paz y la sostenibilidad de los diálogos con ELN; la lucha contra la corrupción y la suspensión de las medidas que destinan los recursos públicos para alimentar al gran capital, especialmente la política tributaria pro-empresarial, la política de infraestructura corrupta y la entrega del sistema de salud pública y seguridad social al capital financiero; la defensa de los territorios y el agua frente al despojo extractivista; y una política decidida por el bienestar de la población colombiana.

 

Esta convergencia debe ser liderada por la izquierda, los sectores progresistas y democráticos del país, pero estar abierta a sectores del establecimiento que acepten la necesidad de una democracia decente en Colombia. A ese llamado convocamos a todo los sectores del país.

 

4. La Comisión Política decidió sumarse con entusiasmo a los 100 Encuentros por la Paz y la Participación realizados el pasado sábado 4 de febrero, para ratificar nuestro compromiso con una participación decisoria y transformadora en la construcción de la paz y nuestra voluntad de acompañar activamente los diálogos que inicia el Ejército de Liberación Nacional y el gobierno nacional. En cada una de las localidades donde tenemos presencia se realizaron actividades, junto a todas las organizaciones sociales que se han convocado con este propósito; propondremos a la consideración de las colombianas y colombianos la realización de una Marcha del Millón de Voces por la Paz y la Participación.  En esa misma perspectiva participaremos de los escenarios que se abran a partir del inicio de la fase pública entre el Gobierno Nacional y ELN, con miras a garantizar una participación activa y decisoria de la sociedad Colombiana.

 

5. Informamos al movimiento popular y al país que la Comisión Política, que congrega a la totalidad de organizaciones y procesos sociales del Congreso de los Pueblos, designó en la vocería nacional a Marylen Serna, Alberto Castilla, Edgar Mojica, Donka Atanassova, Jimmy Moreno, Sebastián Quiroga y Juan Houghton.

 

Publicado originalmente en: http://congresodelospueblos.org/item/993-declaracion-politica-de-la-xix-comision-politica-del-congreso-de-los-pueblos.html

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