La izquierda debe concretar la unidad sin exclusiones. Esa es la verdadera izquierda del posacuerdo.

Tras el derrumbe del muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviética, a varios ideólogos de la derecha se les metió en la cabeza que ello significaba el fin de la izquierda, del comunismo y de la historia. Algunos teóricos de la izquierda, en posición defensiva, argumentaron que surgía la “nueva izquierda”, en ruptura con la “ortodoxia soviética” y, por ende, con los partidos comunistas que la representaban.

Plinio Apuleyo Mendoza escribió, el viernes 18 de diciembre del presente año, una columna de opinión en EL TIEMPO, titulada: ‘El coronel Plazas Vega ¡Al fin libre!’. La decisión de la Corte Suprema de Justicia –Sala Penal– fue calificada de absurda por los familiares de los desaparecidos en el Palacio de Justicia, porque continúan en la impunidad los delitos cometidos por los militares en la brutal retoma de la sede de las altas cortes hace 30 años, cuando un comando del M-19 se la tomó de forma fácil porque la Fuerza Pública había sido retirada por orden superior.

Recuerdo que una anciana en Bogotá hizo parar las obras del Calle 100 porque en las noches no la dejaban dormir. Maquinaria pesada, obreros y costosos materiales tuvieron que quedarse parados varias noches hasta que lograron concertar con los vecinos porque les estaban afectando la calidad de vida. Enhorabuena que hayan hecho valer sus derechos porque para eso están para hacerse respetar. Valga decir los derechos ciudadanos y el respeto por el individuo son quizá el gran logro de las democracias modernas occidentales.