El abogado del diablo

Blogger Andres Gil
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Por @AndresEliasGil

Con Néstor Humberto Martínez al frente de la Fiscalía General de la Nación se acelera el proceso de privatización de la justicia colombiana

Bancolombia, Porvenir, Postobón y Ardila Lulle, Banco de Bogotá, Davivienda, Banco de Occidente, Banco Popular, Cerrejón, Chevron, SAC, Pacific Energy, Caja Social, Caracol, RCN, El Tiempo, los ingenios azucareros del Valle, y vaya uno a saber cuantos más, han sido los clientes de Néstor Humberto Martínez. Además asesoró a la SAC en la redacción de la Ley Urrutia que legalizaba el acaparamiento ilegal de tierras y propuso demandar al Estado ante tribunales internacionales defendiendo a Pacific contra Ecopetrol… Y ahora será el Fiscal General de la Nación.

Desde luego, trabajar en el sector privado no es pecado. Pero, a ver, no vivimos en Dinamarca ni en Noruega, vivimos en un país donde los grandes privados financian campañas políticas para intervenir en el poder público, donde los funcionarios del Ministerio de Ambiente o la ANLA trabajan, al otro día, en Anglo Gold Ashanti; y donde los medios de comunicación privados hacen noticia acorde a sus intereses. 

Vivimos en el país de los carruseles de contratistas, en el país de los carteles del azúcar, del cemento, de los cuadernos, de los pañales y quién sabe cuántos más. Vivimos en el país donde desde empresarios, terratenientes y hasta multinacionales han financiado grupos paramilitares; Vivimos en el país donde las EPS privadas se robaron la salud mientras los hospitales se quebraban y la gente moría en sus puertas. En suma, vivimos en el país donde la corrupción pública y privada trabajan de la mano. Entonces no nos vengan a preguntar ahora ¿y cuál es el problema de que un fiscal haya trabajado en el sector privado? Pues el problema es, justamente, que se corre el serio riesgo de que se privatice también la justicia, si es que ya no lo está.

Pero aquí no termina todo. Néstor Humberto Martínez es partidario de Cambio Radical, el mismo partido de Oneida Pinto, de los Char y de Álvaro Cruz. El partido que al avalar verdaderas mafias en las regiones se está posicionando como el partido de la corrupción que busca colocar a Germán Vargas Lleras en la Casa de Nariño en el 2018.

Cómo si esto fuera poco, Néstor Humberto Martínez salió todo un machista. En un país donde según Medicina Legal cada día mueren cuatro mujeres por violencia de género, y donde los casos de violencia intrafamiliar son aberrantes, a él se le ocurre que esto hay que despenalizarlo y reducirlo a simples querellas para no afectar la unión familiar y descongestionar los juzgados. Como si lo que afecta a la unión familiar fuera la pena impuesta y no la violencia misma. Si ni penalizando la violencia intrafamiliar los índices de violencia a las mujeres bajan, ¿se imaginan haciendo lo contrario?

Atrás quedaron los tiempos en los que las altas cortes, la Fiscalía y los organismos de control eran esa suerte de “consejo de sabios de la tribu”, conformados por juristas curtidos, rigurosos, sabios y limpios. Atrás quedaron esos tiempos donde los magistrados, fiscales y contralores eran la voz moral del país. 

Hoy, un propio expresidente de la Corte Constitucional (Jorge Pretelt) es investigado por negociación de tutelas (¡hágame el favor!), mientras su colega, el magistrado Alberto Rojas, fue acusado de evadir impuestos y de quedarse con la indemnización de una viuda. 

Y ¿qué me dicen del procurador politiquero, corrupto, tendencioso, fanático y homofóbico que se hizo elegir a punta de influencias, dándoles cargos a congresistas y magistrados? No olvidemos tampoco a Henry Villarraga, magistrado de la Judicatura, quien renunció por las llamadas con un general del Ejército acusado de falsos positivos, quien le decía “400 para el magistrado”. Ni a la magistrada viajera que organizaba “tours” y permisos de cinco días al mes para todos los magistrados, o al hijo del expresidente de la Corte Suprema que tuvo trato preferencial de la Justicia en un incidente con policías por presunto comportamiento obsceno en su carro en la vía pública. 

A todo lo anterior le agregamos el ya famoso “yo te elijo, tu me eliges” y la vergonzosa Comisión de Acusaciones de la Cámara, que no ha acusado de verdad a nadie en 20 años. Pareciera que la justicia se está convirtiendo en la cloaca del Estado. 

¿Se dan cuenta por qué desde la izquierda insistimos tanto en la necesidad de una Asamblea Nacional Constituyente?

 

 

 


Líder campesino, vocero de Marcha Patriótica y Cumbre Agraria, promotor de Zonas de Reserva Campesina y las constituyentes por la paz. Fue uno de los fundadores de la Asociación campesina del Valle del Río Cimitarra (ACVC)