¿Y esa paz para qué?

Blogger Andrés Camacho
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Por: @andrescamachomp 

El próximo 26 de agosto se cumplirán 4 años de la firma del ACUERDO GENERAL PARA LA TERMINACIÓN DEL CONFLICTO Y LA CONSTRUCCIÓN DE UNA PAZ ESTABLE Y DURADERA entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC – EP. 

Son muchos los acontecimientos, obstáculos y dificultades superados en este tiempo, pero lo cierto es que este proceso ha sido exitoso. Pese a las limitaciones, este proceso tiene cosas inéditas que son hoy ejemplo para el mundo; el modelo de justicia restaurativa, el enfoque de género de los acuerdos, la participación de las víctimas en el proceso y el mecanismo de dejación de armas, entre otras. Pero lo más importante,  ha sido un proceso que ha honrado su nombre, es decir siempre ha buscado la terminación definitiva de la confrontación armada, convirtiendose así en un hito en la historia de los fallidos procesos de paz en Colombia.

Hoy el acuerdo final se encuentra muy cerca, sin embargo, los riesgos no son menores. por una parte el cese bilateral definitivo y la preparación del proceso de dejación de armas son temas delicados que en terreno van a exigir el mayor compromiso de las partes, pero especialmente del gobierno, quien tendrá que garantizar desde ya la extinción de los grupos paramilitares que existen en el país y el compromiso de las fuerzas militares para iniciar dicho proceso. Por otra parte, tenemos el plebiscito, mecanismo que fue definido para realizar el proceso de refrendación. Alrededor de esta campaña se presentan varios retos: está el reto de la izquierda y los demócratas para desarrollar una campaña, nuestra campaña #LaPazSíEsContigo, de tal forma que mantenga su independencia respecto a la campaña gubernamental, que se convierta en el abre bocas de esa campaña por las grandes trasformaciones del país, de ese vamos por más y de la exigencia urgente de iniciar la fase pública de conversaciones con el Ejército de Liberación Nacional ELN, que se convierta en la semilla de lo que podría ser un nuevo movimiento político en el que las FARC, los movimientos sociales y la izquierda pudieran confluir tras la firma del acuerdo final.

También esta el reto de vencer a la ultra derecha y los mercaderes de la guerra, lo cual implica vencer al NO y a la abstención, pero que de fondo es el reto de vencer más de 50 años de discurso de guerra que hoy se expresan en el uribismo. Para ello es necesario desmitificar el proceso de paz, desmentir el discurso instalado por la derecha y explicar la importancia de alcanzar este acuerdo de paz, este es un reto pedagógico y político. No es sencillo explicar que el acuerdo de paz no es la paz en sí misma, ¿Cómo explicar que esa paz que estamos por construir no es la misma paz de Santos? ¿Cómo explicar que aún es necesario alcanzar una paz completa exigiendo los diálogos con ELN? ¿Cómo explicar que los cambios estructurales aún están por conquistar? ¿Cómo explicar que está es la cuota inicial, los mínimos para abrir las vías democráticas y continuar la lucha por otros medios?, pues bien, para hablar de todo ello no es suficiente hablar de paz, es necesario hablar de conflicto, hablar de las causas, de las consecuencias y de las soluciones que se buscan en este acuerdo, la pedagogía para la paz debe ser una pedagogía del conflicto.

Ahora bien, no podemos hacer de la pedagogía para la paz un seminario de catorce módulos en tres idiomas así como tampoco podemos trivializarla o reducirla,  debemos en nuestras casas, colegios, universidades, barrios, veredas, de acuerdo a los entornos (porque es diferente hablar de Paz en campo y en ciudades), ser capaces de responder una sencilla pregunta ¿y esa paz para qué?, la gente con toda razón preguntará ¿y el desempleo, la corrupción, los impuestos, las injusticias, la delincuencia?, debemos ser contundentes y responder con acierto, esta paz es para dejar de matarnos, para revitalizar el campo, darle tierra a los campesinos y volver a producir, está paz es para que la gente pueda protestar, pensar diferente y oponerse a los malos gobiernos sin el riesgo de morir, esta Paz es para que no existan más víctimas y se acabe el desplazamiento, para que no gobierne el narcotráfico y haya justicia, ¿les parece poco?. 

Así que hay que salir a hablar con la gente, con el/la taxista, tendero/a, vecino/a, ex novio/a, compañero/a, amigo/a, compadre o comadre, hay que salir a hablar con el país y ganar un nuevo tiempo y un nuevo país.

 

 


Máster en Energías Renovables, Ingeniero y Licenciado en Física. Fue Secretario General de la Federación de Estudiantes Universitarios -FEU- y es vocero de la Marcha Patriótica Bogotá.