Bogotá sin milagros pero con movilización social

Blogger Andrés Camacho
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El pasado 1 de Enero durante su posesión Enrique Peñalosa, alcalde electo de Bogotá, esbozo los temas de lo que será su gobierno: seguridad, limpieza, cultura ciudadana, infraestructura vial y crecimiento de la ciudad; es decir lo normal y obligatorio de cualquier gobierno para la ciudad.

Sin embargo, lo determinante aquí  para quienes aún no lo han entendido es el tipo de ciudad que se nos propone construir durante este gobierno, el enfoque sobre los sectores estratégicos de la ciudad y los proyectos para la Bogotá de los próximos años.

Pues bien, sin el ánimo de realizar una revisión exhaustiva del programa Peñalosa solo quiero referirme a algunos de los temas que marcan distancia con esa idea de ciudad que desde sectores políticos, sociales y ciudadanos tenemos de Bogotá.

Sin lugar a dudas uno de los aspectos determinantes es la cuestión del metro, pero más aún las soluciones de movilidad. Desde el punto de vista de algunos “urbanistas”, como Peñalosa, la ciudad requiere de grandes obras de infraestructura  vial, lo cual visto desde una perspectiva puramente técnica coincide con las cifras de la ciudad, según el Observatorio Ambiental de Bogotá para 2014 la cantidad de vehículos particulares en la ciudad había ascendido a 1.492.483, es decir que casi el 17% de los habitantes de Bogotá cuenta con vehículo, está cifra ha venido creciendo de forma sostenida en los últimos 10 años, cifra que contrasta con la malla vial existente en la ciudad que solo ha crecido un 3%.

Desde esa perspectiva lo que necesita Bogotá son vías, sin embargo, otros defendemos la tesis contraria: la ciudad lo que necesita son menos vehículos. Para ello es de vital importancia privilegiar, mejorar e incrementar el transporte masivo sobre el particular, de lo contrario tendremos ciudades construidas para los vehículos y no para la gente. Ese es el aspecto de fondo sobre el tema de movilidad, y en él la discusión sobre el Metro, SITP y Transmilenio. Sobre el primero, la determinación del alcalde entrante de iniciar una nueva fase de estudios da al traste con el trabajo de años y elimina la posibilidad de siquiera considerar metro para Bogotá en los años venideros, sumado a ello ha optado por privilegiar Transmilenio como transporte masivo, que como ya conocemos privatiza vías de la ciudad para el uso exclusivo de articulados, pero ¿luego no se trata de aumentar la malla vial?

Pues bien, las consecuencias de ese enfoque de ciudad es lo que vamos a padecer, para empezar por ejemplo con el incremento de su tarifa.

En otro asunto determinante para la ciudad tenemos la forma de su crecimiento, tal como lo manifestó en su discurso Peñalosa: “Vamos a aprovechar los terrenos por desarrollar que todavía hay en Bogotá, principalmente al norte; y buscaremos coordinar nuestro POT con los municipios aledaños y muy especialmente con Soacha, Mosquera, Cota y Chía”. Este no es un asunto de poca monta, el crecimiento hacia los bordes de la ciudad encaja perfectamente con el modelo de segregación que ya vive Bogotá, ciudadanos empobrecidos son empujados a las periferias de la ciudad viéndose obligados vivir cada vez más lejos de los centros de trabajo o de oportunidad laboral, filas de trabajadores intentando cruzar la ciudad, un ordenamiento territorial centralizado que aún no permite ciudades inteligentes dentro de la misma ciudad, la concentración de riqueza en el centro y la revitalización de zonas que paulatinamente se irán convirtiendo en lugares “exclusivos” de Bogotá mientras ciudadanos tardan entre 2 a 3 horas para volver a su hogar, y por supuesto el impacto que esto tendrá en la ya debilitada estructura ambiental de la ciudad, en la sabana, en los humedales, en nuestros cerros e incluso en la vida de esa Bogotá agraria que algunos quieren ocultar.

Ahora quiero referirme al modelo de administración del patrimonio de la ciudad: nuevamente llegan con el discurso de que lo público es malo e ineficiente, pero si algo debemos reconocerle a Petro fue la capacidad de revitalizar lo público, darle una transformación sustancial a la ETB, convertir a Canal Capital en un auténtico medio de comunicación público masivo y de calidad, volver a controlar el servicio de recolección de basuras en la ciudad, demostrar la eficiencia del acueducto, sanear y darle sostenibilidad a la red de hospitales en el distrito y privilegiar la educación pública sobre las concesiones privadas, transformar los colegios en la ciudad y darle vida a la posibilidad de la re apertura del San Juan de Dios.

Sin embargo desde ese enfoque de ciudad ese que es el patrimonio de los Bogotanos, solo es una carga pesada para administrar, pero ¿luego no se supone que el “buen gerente” viene a administrar? Parece que no y ya se preparan los argumentos para venta del patrimonio de Bogotá. Podríamos mencionar otros tantos temas en los que el enfoque de ciudad tiene una intencionalidad manifiesta y un modelo determinado, pero los presentados son suficientes para evidenciar que lo que quieren para Bogotá es una ciudad Neoliberal.

Ante el panorama, ¿qué podemos hacer los bogotanos que defendemos el derecho a la ciudad? La movilización social y la participación social, la movilización en torno a los temas que preocupan de Bogotá, la organización ciudadana para enfrentar esa propuesta de ciudad, la mesa de ciudadanos por el metro, la mesa de cerros, las organizaciones de la media luna sur, del plan centro, la mesa socio ambiental de occidente, el foro popular del sur oriente, los amigos del San Juan y todas y cada una de las iniciativas ciudadanas que surgen de un movimiento social urbano cada vez más vivo, tenemos que preparar la participación en los consejos locales de planeación, en los consejos de participación, en las juntas de acción comunal, tenemos que tomar la palabra, la calle e incidir.

Debemos preparar nuestra participación en una amplia discusión que debemos exigir sobre el POT, tenemos que construir, porque no,  un parlamentarismo ciudadano capaz de orientar y movilizar, nuestro reto es construir caminos de Justicia Social y de Paz en Bogotá.

Lo dijo Peñalosa en su discurso de posesión “No habrá milagros” y nosotros podemos garantizar ¡HABRÁ MOVILIZACIÓN!

 

@andrescamachomp

Máster en Energías Renovables, Ingeniero y Licenciado en Física. Fue Secretario General de la Federación de Estudiantes Universitarios -FEU- y es vocero de la Marcha Patriótica Bogotá. @andrescamachomp