A 16 años de la desintegración de la organización Alma Máter, de la Universidad del Atlántico

Blogger Aiden Salgado
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Con el reciente compromiso adquirido por la Universidad del Atlántico con la paz,  esperamos que tenga en cuenta a las víctimas de la organización estudiantil Alma Máter

Por Aidén Salgado Cassiani*

El pasado  28 de abril se cumplieron 16 años del desplazamiento a la ciudad de Bogotá de 8 estudiantes de la Universidad del Atlántico (6 militantes de la organización estudiantil Alma Máter, los otros 2 simpatizantes), quienes por su posición ideológica y sus acciones democráticas en defensa de la educación pública fueron declarados objetivo militar por el paramilitarismo en contubernio con la administración de la universidad de ese momento y con organismos del Estado, como el extinto DAS.              

Ese desplazamiento fue el final para la organización Alma Máter, que desapareció de la Universidad del Atlántico debido a que sus integrantes se vieron obligados al exilio para salvaguardar sus vidas, dejando a sus familias, estudios, trabajos, su medio social y político. Todo tuvo que quedar atrás solo por pensar diferente.

Estos estudiantes, si no salían de la ciudad como lo anunciaban las amenazas de los paramilitares en las que declaraban objetivo militar a la organización a la que pertenecían, correrían la misma suerte de tres de sus miembros. Esto nos lo hizo saber la Gobernación del Atlántico, en aquel entonces en compañía de la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría, la Alcaldía, cuerpos militares y organizaciones de derechos humanos, el 27 de abril del 2001. 

Ese mismo día, durante un consejo de seguridad, nos mostraron el plan trazado por los criminales para asesinarnos. Y se activó un plan para que eso no sucediera. Nos tocó dormir con un ridículo esquema de seguridad, de 10 a 15 policías por estudiante, y los que vivían en barrios peligrosos tuvieron que dormir en guarniciones militares, para que se imaginen lo complicado de la situación de aquel momento.

Al día siguiente fuimos conducidos al aeropuerto, cada quien con su respectivo esquema, incluso algunos en tanquetas. Sabían los organismos de seguridad que nuestras cabezas estaban pagas y había un plan trazado para acallarnos y desaparecer el pensamiento crítico de la Universidad del Atlántico, cosa que no sucedió con nuestra salida. Por ello continuó el asesinato de profesores, estudiantes y trabajadores.

La organización estudiantil Alma Máter, que venía siendo objeto de seguimiento y amenazas desde finales de los años 90 por sus acciones de denuncia de corrupción, de presencia paramilitar y clientelismo en la universidad, pasó de ser víctima de amenazas a ver cómo fueron asesinados sus miembros.

Fue el 4 de febrero del 2000, un horrendo día, cuando en la sede de nuestra organización estudiantil al interior de la Universidad del Atlántico, ubicada en la antigua sede en la carrera 43 con 51, explotó un artefacto y le causó la muerte a José Luis Martínez Castro y a Adolfo Altamar Lara. Ese día a nuestros recordados compañeros se les fueron sus sueños. Y todos los organismos de seguridad salieron a decir en menos de 30 minutos después de los hechos que eran “papas explosivas”, lo que nunca se comprobó y hoy tenemos más información que ayer para decir que fue un artefacto no convencional el que estalló, y que fue colocado allí por los criminales que hoy siguen en la calle.

Luego de esto, fueron capturados y mostrados como botín de guerra a nuestros líderes Reynaldo Serna y Humberto Contreras, presentados como terroristas ante todos los medios y la sociedad barranquillera, en un caso de falso positivo, ya que seis meses después fueron dejados en libertad, pues no había ninguna prueba que los vinculara con hechos delictivos. 

Mientras eso sucedía, el resto de miembros de Alma Máter vivían un asedio de persecuciones y amenazas, con seguimientos, llamadas, señalamientos en panfletos en los que anunciaban que iban a ser asesinados si no salían de la ciudad, y si no, correríamos la suerte de José Luis Martínez y Adolfo Altamar. Por ello, cuando salen de la cárcel Reinaldo y Humberto, se desplazan a Bogotá bajo el Programa de Derechos Humanos del Ministerio de Interior.

Meses después, Reinaldo se exilia en Chile y Humberto, ante el abandono del Programa de Derechos Humanos, decide regresar a Barranquilla, donde además debía atender una calamidad familiar. Fue bajo ese contexto que el 23 de abril del 2001, los criminales logran su cometido de asesinar a Humberto Contreras Sereno, lo que prendió las alarmas sobre la realidad de las amenazas contra los líderes estudiantiles, al punto que el siguiente 27 de abril, en consejo de seguridad con todas las autoridades departamentales, órganos de control y algunas organizaciones no gubernamentales, se presentan los diferentes informes que daban cuenta del plan criminal contra Alma Máter y otros estudiantes de la universidad.

Después de más de un año, el 9 de noviembre del 2002, fue asesinado Reynaldo Serna al regresar de su exilio en Chile. Con esta muerte se sella el ciclo de las muertes a los estudiantes de la Universidad del Atlántico de la organización estudiantil Alma Máter.

Hoy, 16 años después de lo sucedido, los resultados de la investigación son pocos y no hay claridad de los autores intelectuales, ni los motivos por el cual se ensañaron con los estudiantes, críticos de la administración de ese entonces.

Como resultado de la violencia en la Universidad del Atlántico, el año pasado esta institución fue reconocida como sujeto de reparación colectiva por la Unidad de Víctimas, por lo cual la llevó a elaborar un plan de reparación, aunque sin la participación real de las víctimas de Alma Máter.

Algo a resaltar del momento actual es que la universidad se ha comprometido con la paz de Colombia, por ello acompaña los acuerdos de paz firmados en La Habana, Cuba, entre el gobierno y las FARC, y un eventual acuerdo con el ELN.  En ese sentido, se creó un programa de la Universidad del Atlántico en su compromiso por la paz, el cual esperamos tenga en cuenta a las víctimas de la organización estudiantil Alma Máter, quienes han presentado propuestas en esa iniciativa que adelanta la institución.

Esperamos con este nuevo programa de la universidad, -lanzado durante la visita de la organización ciudadana Voces de Paz y de Jesús Santrich, negociador de la FARC y antiguo estudiante de la universidad-, se esclarezcan los hechos allí ocurridos y quede una memoria que permita que no se olviden estos acontecimientos para que no se vuelvan a repetir. Actividades que deberán contar con la participación de las víctimas de la universidad.

¡Por nuestros pueblos ni un minuto de silencio, toda una vida de lucha y combate!

 

Desde el Palenque de San Basilio, el cimarrón todavía.

* Palenquero,  miembro  de  Conafro, del  Ceuna y del Cenpaz. Kombilesa  y activista. Correo electrónico: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it..

 

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