Zulia Mena Viceministra de Cultura, será “Afromermelada”.

Blogger Aiden Salgado
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Zulia Mena García es graduada en trabajo social, con especialización en gestión territorial y comunitaria.  Ha sido la primera persona en inaugurar las otrora, curules del pueblo afrocolombiano en 1994, cuando apoyada por el presidente Ernesto Samper obtuvo más de 37 mil históricos votos. El año pasado terminó su periodo como alcaldesa de Quibdó, siendo la primera mujer en ocupar ese cargo, el cual desempeñó de manera impecable. De hecho, su gestión en la alcaldía de la capital chocoana fue catalogada como una de las mejores entre las principales ciudades colombianas. 

Entre otros cargos, Zulia Mena tuvo incidencia en la constitución del 1991 y fue  comisionada especial por Chocó en el desarrollo del artículo transitorio 55 de la constitución nacional, esa comisión hizo la preparación para la ley 70  o ley de las comunidades negras. Gracias a su liderazgo ha sido invitada a participar en conferencias y eventos en diferentes países del mundo. Todo lo anterior da pie para considerarla como una persona preparada para ocupar cargos de alto nivel.

El nombramiento de Zulia Mena García como viceministra de cultura, la coloca en esa ontología de la cual nos habló Frantz Fanón, en esa dialéctica “del qué hacer”, al ocupar un cargo donde debe responderle a su jefe y ese responderle, es ir en contra de los intereses del pueblo al cual ella ha defendido. Entonces, ocupar ese cargo la coloca en esa contradicción, que se agudiza al analizar la realidad de los puestos del gobierno sin presencia de gente afro. Por una parte siente la necesidad de ocuparlo, pero en esa necesidad también va incluido el peso de representarnos, frente a los ministros blancos encorbatados. Al ser la única mujer negra tiene la presión de responderle a ese pueblo Negro Afrocolombiano Palenquero y Raizal que ella ha defendido. Entonces, debemos entender esta dialéctica que coloca a Zulia en una posición de muchas dualidades.

Por qué se nombra a Zulia Mena

El presidente Juan Manuel Santos  ha buscado la manera de dar un giro a su imagen en relación con los pueblos afros, después del bochornoso evento de su comitiva racista en Estados Unidos, la cual no tuvo presencia de gente negra, omisión que el mismísimo presidente Obama hizo evidente, como también los parlamentarios afroamericanos, dejando al descubierto su racismo. Al interior del pueblo afro hay un gran sector exigiéndole participación de esta comunidad en espacios y altos cargos de dirección del país. Por otro lado, ha sido una exigencia al unísono la necesidad de la presencia del pueblo afro en la mesa de negociación de La Habana. Todas estas condiciones se juntaron, para que el presidente se vea en la obligación de nombrar afros en cargo importantes, pero este gobierno mezquino no iba a nombrar afros en algún puesto sin antes pensar en sacar tajadas o ventajas de dicho asunto.

Pero que no se nos olvide que del 31 de marzo al 2 de abril, el gobierno está convocando a la primera sesión del espacio nacional de consulta previa de medidas legislativas y administrativas, susceptibles de afectar a la población afrocolombiana. El gobierno necesita de este espacio para legitimar dos grandes iniciativas: el plan de desarrollo con los puntos que hacen referencia al pueblo afrocolombiano y el tratado de libre comercio del pacífico. Para llevar a cabo esas dos iniciativas necesita tener el aval del principal órgano de decisión legal de las comunidades. Es así que el gobierno busca también tener de su lado las personas que van en representación afro a la mesa de La Habana. Para ello, qué más jugarreta que la de mover sus fichas y lograr sentarse a negociar con el pueblo afro, es aquí donde toma importancia la figura de Zulia Mena;  pues la viceministra del interior y de la política afro Carmen Vásquez  ya está desgastada.

En este orden de ideas, la función de Mena será, tarde o temprano, la de contenedora y alineadora del pueblo afro que se reunirá el 31 de marzo  al 2 de abril. Con esta movida de ajedrez, Santos aspira resolver el problema de invisibilidad del pueblo afro en su gobierno y, con ello, mandar la señal que es un gobierno “incluyente” imagen que le facilitaría la solicitud de recursos en Estados Unidos. Por otro lado, asume que con este nombramiento le cumple al pueblo afrocolombiano, principalmente a los que la semana pasada recibió en casa de Nariño.

Las contradicciones del poder

Es claro que el nombramiento de una mujer de este talante tiene la intención arriba mencionada. Se le nombró para un viceministerio, de hecho, el más pobre del país, sin posibilidad de manejar realmente recursos, de hacer incidencia en la política concreta, sin lo cual no puede ayudar realmente al pueblo afro. Se demuestra entonces su desprecio a los Afrocolombianos, ya que si tuviera buenas intenciones nombraría en lo que resta de su gobiernos a esta mujer como Ministra de una cartera importante o en un viceministerio de peso que tengan relevancia en los temas de decisión, como por ejemplo, el viceministerio de agricultura, de defensa, de hacienda, espacios donde realmente se puede jugar un papel importante para el pueblo afrocolombiano.

Una contradicción más, es que el único espacio donde realmente se debería ejercer la política de defensa de derecho de las comunidades negras, la Dirección de asuntos para comunidad Afrocolombiana, Negra, Palenquera, y Raizal del Ministerio de Interior, lleva más de un año sin director(a) en propiedad. De hecho, este espacio antes de servir para lo que fue creado, es una bolsa de empleo donde se pagan favores a los parlamentarios.  Alrededor del 80% de los funcionarios que se encuentran allí, han logrado sus puestos gracias a padrinos políticos, por tanto no hay funcionarios en propiedad o hay pocos. El otro espacio de representación afro son las dos curules que están siendo utilizadas por una persona que nada tiene que ver con la gente negra; y la otra si está ocupada por un negro, pero gracias a que murió la impostora María del Socorro. Ante la usurpación de las curules el gobierno nacional había dicho que no se involucraba  hasta que no se posesionarán, sin embargo luego de la posesión Santos no ha dicho nada, de nada.

¿Qué hacer ahora?

Ya que Zulia se montó en un caballo que le ensillaron le toca tratar de manejar su bestia.  Como dice un amigo del pueblo: el que cortó su tronco redondo que se lo eche al hombro.

Ante este contexto el pueblo afro representado en su movimiento social,  debe tener claro que así  venga Zulia Mena García de su seno, ella no es la responsable de dirigirle su agenda. Tampoco lo puede hacer todo aquel que ingrese al gobierno, ni mucho menos el estado con su lógica y modo de operar racista y clasista que va en contra del pueblo afrocolombiano, dejándonos sin espacios relevantes. En este sentido, debemos entender que este nombramiento es una “afromermelada”, para que nos alineemos en sus pretensiones. El espacio de consulta previa y de otras medidas legislativas no se puede vedar a esta afromermelada. Por su parte Estados Unidos felicita el nombramiento ya que son gobiernos con la misma política. Termino diciendo: allá los que se quieran comer esa afromermelada. Ni diría ChocQuibTown esa afro mermelada no la como yo.

 

 

Por: Aiden Salgado  Cassiani 


Palenquero,  Miembro  del  CONAFRO-Marcha  Patriótica,  del  CEUNA -  Activista.

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