16 Años de una explosión sin explicación

Blogger Aiden Salgado
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Hoy hace 16 años se acallaron las voces de dos adolescentes, estudiantes de la Universidad del Atlántico. El 4 de Febrero del año 2000, explotó en las instalaciones de la Universidad un artefacto explosivo que destrozó los cuerpos de dos hermanos, camaradas, amigos, luchadores.

Fueron José Luis Martínez Castro y Adolfo Altamar Lara; José tenía 20  años cursaba 6to semestre de contaduría pública, venia de una familia media, apasionado con la lectura, a su lado conocí al pedagogo Paulo Freire cuando en 1999 me regalo el libro Cambio, de cariño algunos le llamaban cabeza de antorcha; José murió en el mismo acto de la explosión, su cuerpo quedó inánime por el impacto de la explosión. Por su parte Adolfo, con escasos 19 años, era un joven afrocaribeño estudiante de matemática en su 5to semestre, amante del álgebra de Baldor, de él me queda el recuerdo de la playita donde fuimos un día de descanso, allí se presentó con una hermana y ese mismo día ganó el premio de la formula cart Juan Pablo Montoya. Ese día se nos varó el bus y nos picaron los mosquitos en la vía  de Ciénaga a Barranquilla.  Ellos hicieron parte de mi juventud en la Universidad y en la Organización Estudiantil en la que militábamos “Alma Mater”.

La organización estudiantil Alma Mater, Organización estudiantil de la Universidad del Atlántico, tenía como principio la defensa de la educación pública, en ese entonces el principal centro de enseñanza del caribe. Esta se estaba convirtiendo en nido de delincuencia donde la corrupción hacia mella por todos sus rincones, como el sobrecosto del coliseo deportivo de la Universidad, la sobrefacturación en la caja de compensación, las pensiones altísimas de algunos funcionarios, la venta de cupos a personas que no cumplían con los requisitos puntaje ICFES, los listados paralelos de trabajadores para pagar favores; son estos ejemplos de corrupción que nuestra organización dio a conocer a la comunidad universitaria y general por medio de nuestro órgano de difusión La Picota Pública, nuestra revista de denuncia, y a los organismo de control del departamento y del país.

Sin embargo, como eran tan grandes los negocios de corrupción donde estaban involucrados desde el vicepresidente Gustavo Bell, que venía de ser presidente del Consejo Superior de la Universidad, máximo ente de poder en la Universidad, hasta los senadores, diputados y concejales del departamento que recomendaban estudiantes para ser admitidos sin tener los puntajes requeridos para acceder a las carreras más prestigiosas de la Universidad, son estas las razones que llevaron a que en la Universidad se combinara el nepotismo y la delincuencia en contra de nuestra Organización, fue una alianza perversa entre la administración de la Universidad y algunos funcionarios,  el paramilitarismo, funcionarios del DAS  y la policía, quienes iniciaron una arremetida en contra de todo aquel que se atreviera a denunciar la corrupción en la misma.

Asesinaron a Alfredo Martín Castro Haydar, Raúl Peña, Luis Mesa Almanza y, después fueron más de 15 asesinados.

Ese 4 de Febrero de 2000 explotó un artefacto en la Universidad, en la sede de Alma Mater, hecho todavía sin esclarecer, y los organismos de seguridad declararon que se estaban preparando papas explosiva, algo totalmente falso ya que el material para producir los daños que dejó esa explosión y las partículas encontradas no hacen parte del material químico utilizado en una papa explosiva,  eso lo pudieron constatar diferentes expertos en explosivos.

El grupo Estudiantil Alma Mater nace en los noventa como una alternativa que se opuso a las corrupción y a la políticas privatizadoras del presidente Pastrana donde encontraron en la Universidad un espacio para ello;  ante esta realidad siempre realizamos propuestas como la tan anhelada constituyente Universitaria, de la cual hicimos una publicación, explicando el modelo de universidad para la región y el país, que colocaba a la Universidad al servicio del pueblo como centro de debate y espacio público. Fue contra esa propuesta de Universidad y país que los violentos arremetieron terminando por asesinar a cuatro de sus integrantes, a José Luis Martínez y Adolfo Altamar el fatídico 4 de febrero del 2000, Humberto Contreras el 23 de abril de 2001, y Reinaldo Serna el 9 de Noviembre de 2002, aparte de ello, desplazó y exilió 10 de sus miembros. Otros tuvieron que dejar la Universidad, dejar la ciudad,  todo esto llevo al exterminio de una organización estudiantil cuando la violencia se tomó la Universidad del Atlántico dejando más de 20 muertos, más de 20 exiliados, más de 10 desplazados y más de 10 presos. Otro gran número solo se fue de la Universidad u optaron por convertirse en unos estudiantes apolíticos, que se quedaron en la universidad estudiando con impotencia por lo que sucedía allí. Esto llevo al silenciamiento del pensamiento crítico de la Universidad, los resultado son que hoy en día la Universidad no es lo que representaba en ese momento como institución pública de educación superior.

Ese fue el momento en que el paramilitarismo con el terror exterminó en Barranquilla los sindicatos de la telefónica, de la salud, del magisterio, cercenando los espacios de pensamiento crítico, fue esta la forma para acallar el levantamiento del movimiento social que venía ganando espacio tanto en la movilización como los espacios de participación y representación como lo fue la Universidad del Atlántico y la alcaldía de Barranquilla.

 La Organización Estudiantil Alma Mater, fue exterminada por defender los derechos de los estudiantes y la Universidad pública,  los que hoy existimos en el exilio en el desplazamiento, en la clandestinidad, sabemos que tenemos mucho que apostarle a la discusión que transita el país para la reconciliación, la realidad criminal no pude quedar en el olvido por ello se requieren de investigaciones para que las víctimas cuenten su historia. No podemos olvidar, y muchos todavía tenemos memoria, ejemplo de ello,  varios de nuestros hijos llevan  el nombre de José Humberto, el mío se llama José Adolfo, porque:

Por nuestros muertos, ni un minuto de silencio, toda una vida de lucha y combate! ¡Compañeros: José Luis Martínez Castro, Adolfo Altamar Lara, Humberto Contreras Sereno y Reinaldo Serna López, presente, presente,  presente! ¿Hasta cuándo? ¡Hasta siempre!

Desde el palenque un cimarrón todavía.

 

 Aiden Salgado  Cassiani                                                                                                                 

Palenquero,  Miembro  del  CONAFRO-MARCHA PATRIOTICA,  del  CEUNA -  Activista.

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