Las Negociación de la Habana hoy y la reubicación de los insurgentes

Blogger Aiden Salgado
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Los recientes acontecimientos en la mesa de negociación de la Habana Cuba, nos demuestran que estamos al final de los acuerdos pactados en la agenda para la terminación del conflicto.

La actual vinculación de la ONU, a pesar de su desprestigio con su organismo de seguridad compuesto por los países más poderosos, da fe de que éste organismo se la juega por la paz de Colombia; el apoyo de la CELAC, los compromisos asumidos por algunos países europeos, la bendición del Papa Francisco junto al acompañamiento de Obama y Pepe Mujica, nos deja claro que existe un compromiso internacional por la terminación del conflicto político, social y armado colombiano.

En Colombia ha sido debate en la última semana la ubicación de los insurgentes luego de firmado el acuerdo. El expresidente Uribe y los llamados enemigos de la paz han dicho que las FARC-EP se deben concentrar en lugares no tan extensos, sin presencia de pobladores, con limitaciones para salir del territorio, es decir, incomunicados; sería una cárcel de unos cuantos kilómetros lo cual es irrisorio, ya que estaría en contra de los acuerdos;  por solo citar un ejemplo: como harían uso de las curules en el Congreso los guerrilleros, ¿será que debe ir el parlamento a sesionar en esa zona o qué?

Para mí, estas zonas deben ser con toda la libertad de movilidad donde los insurgentes tengan la posibilidad de interlocutar con todos y todas: con las víctimas, contradictores, amigos o personas que tienen identidad ideológica, con las iglesias, con los gremios, con los estudiantes, con todo el mundo, para que puedan ellos escuchar y expresar sus puntos de vista, del país que quieren y aspiran, por el que tomaron la decisión de coger las armas.

En última, estas zonas deberían ser laboratorios de paz, donde el estado y los exguerrilleros garanticen la paz y convivencia de forma concertada con los pobladores, es decir, que allí se apliquen modelos de seguridad acordes a la visión de los dos actores, teniendo en cuenta las formas de resolución de conflictos de la comunidad, sea étnica o campesina en concordancia con su cosmovisión.

Los lugares y la extensión

Es claro que los ex guerrilleros no se van a ubicar en lugares donde antes no tenían presencia  político o militar, es apenas lógico, para ellos es complejo decir que van a ser 6, 7 o 8 las zonas cuando la guerrilla de las FARC tiene presencia en casi todo el territorio nacional, existen lugares donde esa presencia es mucho más significativa sea por el número de hombres, lo estratégico de la zona o la misma importancia histórica. Partiendo de esta realidad el número de zona dependería de su extensión y no del capricho de una de las partes. Lo más importante es que las comunidades se deben beneficiar de la paz en su territorio. 

Territorios  afros.

Para el caso de los territorios afro, es claro que los departamento del Chocó, Cauca y Nariño por su característica junto a otros lugares del pacifico colombiano como del caribe, caracterizados por el abandono estatal, se convirtieron en tierra fértil para el posicionamiento de la insurgencia, estas zonas destacadas por su dificil geografia y riqueza ambiental,  allí se ubicaron grupos al margen de la ley, donde muchos habitantes de estos territorios en especial jóvenes se vincularon a sus filas viendo en ellos la única posibilidad de salir adelante y apoyar económicamente a sus familias, divisaron en esta la oportunidad de luchar en contra de un estado que no les brindó garantía ni posibilidad de ser alguien en la vida, de ver sus derechos garantizados y el de sus comunidades.

Son estas algunas razones del crecimiento del conflicto en territorios afros, lo cual pude presenciar en mis viajes por ríos del Chocó y del Cauca, donde observé la falta total de condiciones de vida para las comunidades; cero servicio de agua potable, cero alcantarillado, cero puestos de salud, unos colegios en muy mal estado con un profesor(a), cero energía eléctrica y en algunos casos solo tres horas diarias.

Esta realidad hace a los jóvenes vincularse a luchar contra ese estado que conciben como enemigo, son realidades para comprender el crecimiento y amparo de la insurgencia en estos lugares.

Ahora bien, al ser reconocidos estos lugares como laboratorios de paz o zona de convivencia después de firmados los acuerdos, las condiciones de vida de sus habitantes deben cambiar, allí se deben realizar las inversiones que históricamente se han negado por el racismo estructural o institucional más que por la presencia de la insurgencia.

Las condiciones de esos territorios se deben transformar, con escuelas dotadas de material humano y físico, con eléctricidad permanente, agua potable, servicio de alcantarillado, puestos de salud y hospitales con medicamentos y médicos; es decir servicios públicos eficientes al servicio del pueblo.

Lo que se trata de hacer de estos lugares son nuevas formas de convivencia entre los que un día optaron por las armas para pelear por sus derechos como ciudadanos y vieron en la insurgencia la posibilidad de construir un mundo mejor, y esas comunidades víctimas del abandono del estado y golpeadas por la violencia diversificada en diferentes actores.  Ex guerrilleros y comunidad deben hacer de estos territorios laboratorios de paz donde se respete las tradiciones de la comunidad, sus derechos y costumbres para convivir en paz y ser ejemplo de reconstrucción del tejido social para todo el país.

                                                                                                                                                                                               

Desde el palenque un cimarrón todavía.

 

@AIDENSALGADO                                                                                                                          

Palenquero,  Miembro  del  CONAFRO-MARCHA PATRIOTICA,  del  CEUNA -  Activista.

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